jueves, 2 de mayo de 2013

Hoy invita el.


Llovés. Llovés tanto río abajo y río arriba.
Vas tan aletargado día de otoño
Das pereza y despertás vagancias ajenas y propias.
Pero inspirás.
Mi vecino colectivero me mira porque parece que lo miro.
No te miro, no me interesa. Miro lo que es mas grande y único. Miro porque afuera hay creación y llueve.
Y me acuerdo. Si tuviera que vivir tan solo dos días tendría que crecer, llorar, tener coraje, amar y odiar en tan solo dos días.
Y pensar que tantas grandilocuencias son en vano sin eso: coraje, dolor, amor.
Y pensar que vivimos acumulando sensaciones tan pasajeras y dejamos pasar un abrazo bien puesto, un llanto desconsolado como la gente y una promesa de amor eterno.
Se me acaba el paseo, y entre un sueño de ojos abiertos me bajo al mundo real que vive en la pura irrealidad.
Llovés jueves.
Invitás, jueves de otoño.
A pedir perdón, a sonreír sin disimular y sin un solo motivo, porque tal vez no lo haya.
A mojarte un poco.
A caminar en medias sin prejuicios.
A hacer al menos una cosa con amor, a dormir la siesta, a cualquier hora, a llamar a un abuelo, o a rezarlo. A escribir una carta y no un mail.
A no enumerar tareas sino a amar misiones.
A no enumerar por favor.
Hoy invita el jueves.

Y una invitación no se le niega a nadie.