martes, 30 de julio de 2013

Estar. Bien.

bienestar.
(De bien y estar).
1. m. Conjunto de las cosas necesarias para vivir bien.
2. m. Vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad.
3. m. Estado de la persona en el que se le hace sensible el buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica.


Tu bien, debería necesariamente reflejarse en mi bien.
Porque entrelineas, bienestar, es un sencillo y armonioso estar bien.
Para que esté bien debe ser. Lo que es.
Yo soy estos hoyuelos, estos sueños, estas angustias y estas penas. También soy la profesora de algo, la alumna de otro algo, la hija, la hermana, la amiga, la prima…
Fui. Y Sigo siendo.
En esencia yo. Estoy.
Estaré bien?
El límite delgado que recorre el bienestar. Tan único, tan difuso, tan pensado, deseado y anhelado por generaciones.
Tantas ideas fueron entretejidas en la marea del bienestar. Tantos olvidos. Tantos remplazos por solo elevarse en el podio de la vanagloria y del consumir.
Acaso tener es bienestar? Hasta donde mis paupérrimos años me permiten ver, tener no es estar. Y mucho menos ser.
Pensemos, la RAE nos dice que estar bien es el conjunto de cosas necesarias. ¿Cuáles son tus necesidades oh buen hombre Adán sino tan solo los valores que no predicas? ¿qué tan necesaria es tu espamentosa tenencia que es pura tierra? ¿qué tanto te definen tus relaciones vacías vividas en un mundo virtual sin afectos?
Qué cosa necesaria me parece el saberse libre de las cosas que necesariamente no nos hacen ser quienes somos.
Pero la RAE insiste. Y fantaseo con que en lugar de pasarlo bien diga dedicarse al ocio creativo. Quizás porque por pura pereza y una buena cuota de soberbia siempre quise ser un intelectual. Y producir sólo a base de cómodas dosis de inspiración.
Holgada, dice, abastecida, profesa. Abastecida el alma, satisfecha la persona. Eso digo.
Y llevándose el último puesto, vemos una suerte de esbozo de la personalidad. Lejos de la sensiblería.

Estar bien.
Es desearte el Bien. No cualquiera, no un buen día, no un lindo descanso. Digo, mi estimado, te deseo el Bien.
Es sonreír. A costa de ningún esfuerzo. Es inflamar los cachetes y dejar que se reluzca tu carnaval de dientes salpicando alegría.
Es padecer frío y tener a quien abrigar.
Es el agotamiento de una vida llena de vocación y pasión. ¿¡porque le das la espalda al cansancio que vale la pena!? ¡al esfuerzo! ¿acaso te creés magnánimo sin esfuerzo y con éxito? De que metal perecedero estará hecho tu trofeo…
Es amar sin medidas, sin comas, sin puntos, sin peros y sin porqués…muchas veces sin porqués.

Estar bien.
Es estar caminando siempre hacia lo alto.
Es callar para escuchar. Y escuchar para aconsejar.
Es dar mano amiga y extender los brazos todos para recibir ese consuelo que por ímbécil soberbio no querés recibir.
Es, también, leer un buen libro en enero, o en julio, o todo el año.
Es atesorar todos tus buenos recuerdos y olvidar cual hoja al viento los dolores. Sólo quedarse con la escuela que ellos han creado en la fortaleza de tu mirada.
Bien estar.
Bien es caerse y volverse a levantar.
Bien es un no sin pelos en la lengua en lugar de una promesa boba que se creyó ser un superhéroe.
Bien es llenarse de inquietudes a resolver. Y resolverlas.
El bien estar, no es el bien tener.
Es el bien saber, pensar, creer y querer.


bienestar.
(De bien y estar).
1. m. Estado de la persona donde se dilata el alma. Por querer el Bien para ella y para otros.