martes, 9 de junio de 2015

Eje

Volver, retornar, reencontrarse. Ombligo.
Otra vez centro.
La mitad justa y salomónica entre tus hoyuelos, entre la razon y la pasión. Entre el vos y yo.
El miligramo justo en la balanza del equilibrio vital.
El punto caramelo.
Ese momento intrepido en el que tus pies deciden volver a la cinta metrica de la vida.
El centro de tus propios desbalanceos.
La mueca perfecta entre lunes y viernes.  Entre el desaire en la pista y el mensaje aireoso sin responder.
Entre el atorrante y el don Juan.
Punto y coma rebanando tu mojigateria y tu santurrona respuesta.
La vida sin posponer lo impostergable.
La delicia de mirar con suspicacia y no decir nada.
El hermoso medio y medio de saber hacer silencio.
La inmediatez perfecta sin el abuso de la velocidad porteña.
Las lágrimas justas que brotan sinceras, sin drama queen, sin acto, rebosantes de la cuota justa de dolor. Ni un gramo mas.
La semi sonrisa, entre la carcajada y la mueca inevitable.
Ese hasta pronto entre el hola y el adios.
Un abrazo bien puesto, un beso bien robado.

No. Miento. No hay equilibrio para eso.

Miles de abrazos.
Infinitos besos.