Distraída transeúnte paseaba.
Agotada agobiada y alegre.
Con la cabeza en ningún lugar.
Con el corazón perteneciendo en la lejanía.
Tratando esquiva de no asumir el tiempo y la realidad que la rodea. Qué difícil le resulta estar creyendo.
Evasiva casi risueña viviendo sus décadas ajadas y recompuestas.
Distraída transeúnte paseaba.
Hasta que LO vió.
Lo vió y el corazón y la cabeza se enmudecieron. Sintió el fuego de su eterna presencia perenne. Sin fin. Espléndido.
Rojizo fuego flúor.
Entre verdes, el fuego de la Vida.
Entre paseos de rutina disociada entre cabeza y corazón, rompe la monotonía toda. Se quiebra la humanidad frente a tu verdad.
Frente a La Verdad.
Frente al que Es.
Distraída transeúnte paseaba.
Al encuentro, transeúnte, transfigurada por la belleza de la Verdad.
Fuego eterno.
Zarza ardiente.