martes, 30 de junio de 2020

Ruinas circulares II

Se subió a su rodado. Giró en el ciclo que creía eterno y agotador. 
Lo nuevo brillaba. 
La extasiaba este viaje alunado y redondo
tenía una meta, había trazado mentalmente un destino
Y eso la llevaba en su movimiento circular a moverse
a salir del letargo o del hastío
de ese mundillo
de esa madeja
ah, pero el telar era verdaderamente bello
sin embargo, o empero, o a pesar de.
El rodado funcionaba y la máquina volvía a contar los minutos y segundos. y probablemente le pasaba el informe telegrama de su respiración rutinizada.
el oxigeno necesario. vital
y lo vital la golpeó rotundo, porque se le atravesó un destello de luz melodioso entre los árboles
se atrevió a mirarlo
no, descaradamente se atrevió a vivir con el.
quiso contenerse porque le parecía ridiculo, pero se atrevió a vivir con ellos.
Se le escabullieron unos salmos por la boca. Flotaron en el aire espeso y se elevaron. con el su plegaria.
la mirada arriba, las pestañas coqueteando con el cielo celeste, salpicado del fuego estacional.
se saludó con un Ginko que seguro estaba ahí esperando.
y la musica mental empezó a entonar sus acordes.
dio las gracias, por el éxtasis que le provocaba la poesía de la creación.
por el nudo emocional que habitaba sus entrañas y que no, no, de ninguna manera quería socavar.
se sintio vigorosa.
plena.
en un paseo fugaz, con un destino inconciente.
es que en realidad el paseo al correo no era una evasión.

“no era una fuga permanente, se trató de salir de nuestro mundo para retornar a el, con renovado asombro”

celebrando el viaje. Se sintió plena y dio las gracias.