miércoles, 27 de febrero de 2013

Tu tiempo vale oro.


Tener.
Tener tiempo.
Para tu sencillez y mi complicación. Para la razón y para el impulso.
Para la música, para ver sin pasar por arriba volando. Para volar.
Para dar corrida maratónica por los corazones de mis amigos, y abrazarlos sin espacio.
Para abandonarme entre tus y mis lágrimas, para entender del desconsuelo y poder levantarme.
Para reír. Sonreír y explorar la magnifica sensación submarina de una carcajada bien puesta.
Para oler a campamento y a viernes. ¡Viernes! ¡Que lindo olés!
Para contar las pecas de los bendecidos con ese don.
Para sufrir un poquito y consolarme otro tantito.
Para crecer a pasos agigantados y a tropezones, traspiés, de rayuela que jugando se vive mejor.
Para gritar tu nombre desde mi almohada afiebrada y jugar a las cartas en la alfombra dominguera.
Para saborear scones y contar las arrugas hermosas de mi abuela. Contarlas una a una porque son heridas, sinsabores, amores, alegrías y triunfos.
Para verte crecer.
Para soñar con las patas para arriba y los brazos bien abiertos.
Para aprender a abrazar, a abrazar con abandono.
Para sembrar ilusiones y profesar la profesión que me apasiona. Para completar las palabras con pasión.
Para pintar, dibujar, escribir, leer, cocinar, coser y bordar. Para imaginar el universo en el techo de la pieza.
Para rockear un jueves y tomar unos mates el sábado, o el lunes, o cuando quieras.
Para cansarme. De brindar, de querer, de ilusionarme y desilusionarme.
Para contemplar la historia. Y Tu verdad.
Para no envejecer por que la vejez es el retrato de los vicios. Y la juventud es el espejo de los amores.
Para decir con los ojos que te quiero. De cuando en cuando, te extraño y a veces, te detesto.

Para recibirme de buena persona…quizás para eso debiera desear la eternidad. Te deseo sin espacio ni tiempo. Horizonte inagotable hecho para la humanidad toda.
Deseo el tiempo para no tener.

No tener mas que nada.   
Salvo a vos.

martes, 12 de febrero de 2013

A tu memoria


Siempre creí que las estrellas eran algo especial. Algo único quizás. 
No se las podía comprar en la librería Popeye, y mirá que en esa librería que te digo se consigue de todo. Y además Horacio te daba caramelos sin que se los pagues. Pero ahí no las vendían.
La luz me llamaba mucho la atención, tal vez me impresionaba. Entiendan que a veces los porteños pagaríamos por un campo estrellado (algunos no somos lo que parecen).
Pero digo, hablo conmigo misma, en la cuadra de la Tía hay millones de luces de colores, en navidad usamos esas estrellitas que chispean y que, entre nosotros, me dan todavía un poco de miedito, tengo la extraña sensación invasora de los mini fuegos que desparraman desordenadamente y jugueteando…sin irnos muy lejos, mi primo tenía una linterna fantástica, de esas que usan enormes cantidades de pilas que después se sulfuran o sulfatan, nunca supe bien como es la cosa…
Me volví medio triste cuando dejamos de pasar navidad en la finca, el cielo ya no era el mismo.
Sin embargo, la memoria traicionera (yo no se la de ustedes, pero la mia es bastante terca), trae al presente una cierta noche buena, una única en su especie, el firmamento descubrió para mi su eterno misterio.
Mi abuelo el gaucho estaba enfermo, de enfermedad de vejez capáz, enfermedad de cuerpo, porque el alma estaba intacta. Abuelo con olrcito a vica y coca, olor a campo, a la linda tostada en la que todos aprendimos a galopar a trotecito suave, olor a tabaco y a norte estrellado. Abuelo gaucho no habla, grita, desde la cocina de la bendita Chacabuco: ¡Oscuuriiita! me llamaba, y a las chapas corría la piojosa de mi misma a sus brazos. Yo en secreto lo quería mucho. Digo en secreto porque sus silencios me daban un poco de miedo.
Abuelo gaucho me enseñó del coraje sin decir nada. Me sonrió y brilló en sus ojos un lucero eterno.
Esa noche buena no hubo fiesta en la finca, hubo silencio inmortal, como la eternidad del lucero del gaucho mas gaucho que conocí.
Y ese día entendí tu valor. Tu valor de estrella, valor inconmensurable de brillar para mi en el firmamento escarlatino de la Linda.
Valor de recuerdos, de olor a coqueo y cigarro, de ruido de botas y pellizcón rozagante en mis hoyuelos de nieta.
Guardas para vos firmamento maravilloso el eterno fulgor de las grandes personas que se animaron a sonreirle al mal tiempo.
Que dijeron todo en sus silencios y no malgastaron palabras necias.
Guardas a la mamá de mis ojazos y al abuelo gaucho en tus misterios.
Siempre creí que las estrellas eran algo especial.
Hoy creo que el buen cielo se vuelve guía en los luceros que lo pueblan con el tiempo.

miércoles, 6 de febrero de 2013

el YO del VOS y YO

No les voy a mentir, soy asidua lectora de blogs. Siempre quise tener el mio pero me da vergüenza. O miedo. Se bien de que quiero escribir: de todo lo que entra por las pupilas. No digo las de los ojos, hablo de todas las ventanas del cuerpo que pueden ver. En algun momento debo haberme autodescripto. Pero con poesía.
En la madeja brumosa de un lunes me supero para ordenarme.
Escribir es una pasión. Si señoras y señores. De esas pasiones arraigadas de domingos lluviosos, de sol, de frio y de otoño melancólico. Asalta cuando quiere, se maneja como puede y me ostiga hasta que no le doy el tiempo que quiere. Así son las pasiones. Son como los maridos. Supongo, porque la verdad nunca he tenido uno.
Entre tanta verborragia, y para aclarar mi soberbia infinita voy decir algo de mi. Lo que se lee entre lineas y entre letras es el silencio de las propias palabras, puente y canal de uno mismo. La crudeza y el modo son caracteristicas de mi biologia, de mi psicologia y de mi fisonomia. La estetica cara de pocos amigos es la marca personal. Pocos amigos y buenos. De los que te discuten y con los que las lagrimas no parecen debilidad sino toda la esencia derrochando su mas puro sentimiento.
Romantica incurable. No creo en los cuentos de hadas ni en los principes azules. Creo que la arrogancia puede ser buena y el humor ironico es signo de inteligencia. Lo importante es que una cree. Porque eleva el espiritu, y vive razonando con los ojos en otros horizontes sin ruidos ni quejas.
No nací para los conformismos ni para los facilismos.
Suelo pensar demas cerca de las siete y de las tres. AM, nunca PM.
Como buena idealista voy creando utopias mentales que trato de sostener con fiereza. Teorizo la teoria misma. Siempre que el corazon no haga de las suyas. Espero ser menos correcta y mas artista. Amo con pasion los puntos en las oraciones.
Las personas con inquietudes son las que valen la pena, hacete amigo del que quiere ser, no importa qué, pero alguien. Le tengo miedo a la soledad, a la mentira, a la incomprension. Aborrezco la cobardia y los conformismos. El hombre se hace de costumbres pero la costumbre no hace al hombre. Me obsesiona el tiempo y el espacio. Estoy convencida de que los que caminan mirando al cielo son mas felices. Y me parece que la gente que vive con locura es lo maximo.
Este es mi Blog. Acentúo el MI como fiel sentido de pertenencia porque como ya dije tengo la tendencia egoísta de enamorarme perdidamente de las cosas. De mi olivia, de mi atril, de mis lápices, de mi remera de ramones y de este blog. No hace falta aclarar que no habrá rituales en lo que se escriba. Porque sería como vivir la vida sin pasion. Y como ya les expliqué: mi pasión es la vida.
"Porque para las ideas, para las conquistas, para el amor devoto, para la emoción, para la ilusión, para el sufrimiento, para el dolor; no hay ritual. No hay boca-river, no hay blanco y negro, no hay domingo triste, no hay lunes dietetico, no hay cantante pop latino de turno. Para ellos hay pasión. Y la puerta de la pasión no se tira ni se empuja, se abraza. Una vida sin pasión es una vida de tires y empujes."