Tener.
Tener tiempo.
Para tu sencillez y mi complicación. Para la
razón y para el impulso.
Para la música, para ver sin pasar por
arriba volando. Para volar.
Para dar corrida maratónica por los
corazones de mis amigos, y abrazarlos sin espacio.
Para abandonarme entre tus y mis lágrimas,
para entender del desconsuelo y poder levantarme.
Para reír. Sonreír y explorar la magnifica
sensación submarina de una carcajada bien puesta.
Para oler a campamento y a viernes. ¡Viernes!
¡Que lindo olés!
Para contar las pecas de los bendecidos con
ese don.
Para sufrir un poquito y consolarme otro
tantito.
Para crecer a pasos agigantados y a
tropezones, traspiés, de rayuela que jugando se vive mejor.
Para gritar tu nombre desde mi almohada
afiebrada y jugar a las cartas en la alfombra dominguera.
Para saborear scones y contar las arrugas
hermosas de mi abuela. Contarlas una a una porque son heridas, sinsabores,
amores, alegrías y triunfos.
Para verte crecer.
Para soñar con las patas para arriba y los
brazos bien abiertos.
Para aprender a abrazar, a abrazar con
abandono.
Para sembrar ilusiones y profesar la profesión
que me apasiona. Para completar las palabras con pasión.
Para pintar, dibujar, escribir, leer,
cocinar, coser y bordar. Para imaginar el universo en el techo de la pieza.
Para rockear un jueves y tomar unos mates el
sábado, o el lunes, o cuando quieras.
Para cansarme. De brindar, de querer, de ilusionarme
y desilusionarme.
Para contemplar la historia. Y Tu verdad.
Para no envejecer por que la vejez es el
retrato de los vicios. Y la juventud es el espejo de los amores.
Para decir con los ojos que te quiero. De cuando
en cuando, te extraño y a veces, te detesto.
Para recibirme de buena persona…quizás para
eso debiera desear la eternidad. Te deseo sin espacio ni tiempo. Horizonte inagotable
hecho para la humanidad toda.
Deseo el tiempo para no tener.
No tener mas que nada.
Salvo a vos.