martes, 9 de junio de 2015

Eje

Volver, retornar, reencontrarse. Ombligo.
Otra vez centro.
La mitad justa y salomónica entre tus hoyuelos, entre la razon y la pasión. Entre el vos y yo.
El miligramo justo en la balanza del equilibrio vital.
El punto caramelo.
Ese momento intrepido en el que tus pies deciden volver a la cinta metrica de la vida.
El centro de tus propios desbalanceos.
La mueca perfecta entre lunes y viernes.  Entre el desaire en la pista y el mensaje aireoso sin responder.
Entre el atorrante y el don Juan.
Punto y coma rebanando tu mojigateria y tu santurrona respuesta.
La vida sin posponer lo impostergable.
La delicia de mirar con suspicacia y no decir nada.
El hermoso medio y medio de saber hacer silencio.
La inmediatez perfecta sin el abuso de la velocidad porteña.
Las lágrimas justas que brotan sinceras, sin drama queen, sin acto, rebosantes de la cuota justa de dolor. Ni un gramo mas.
La semi sonrisa, entre la carcajada y la mueca inevitable.
Ese hasta pronto entre el hola y el adios.
Un abrazo bien puesto, un beso bien robado.

No. Miento. No hay equilibrio para eso.

Miles de abrazos.
Infinitos besos.

viernes, 27 de marzo de 2015

Destello de vos

Estrella, destello de fuego.
Grande redondo y soberano. No te escondas que el alma te necesita.
Sentido por todos los sentidos, te entrelazas por los dedos, oles a verano y a otoño amarillo, marco todas mis arrugas para solo mirarte, nariz fruncida. Cielo celeste limpio y lustroso.
Divinidad antigua, discolo te desplazas dejando tus huellas en la piel.  Pecas...sonrisa trigueña de verano, acariciada con amor por tus brazos de fuego.
Mi cabeza se confunde con la luz de tu riqueza
Verdes vegetales crecen y flores florecen cuando les donas tu vida. Tu gratitud espontánea.
Jamas tristeza, risa compartida, dolor en un dia gris.
El espacio mas nigerrimo se apodera de algo de vida si te asomas entre sus escombros.
Y sos el recuerdo vivo de su sonrisa abrazada por tu calor.
El perfume del descanso.
La alegria que atesoramos pesada y ligera de un verano soñador.

Estrella. Sol.

Devolvenos la vida

jueves, 8 de enero de 2015

Mosqueando

Aleteando entre el smog y los vertiginosos treinta y pico de termica, iba esquivando volantasos angurrientos de velocidad y de una autopista imaginaria. ¿¿No se dan cuenta que es solo una avenida?? pienso yo...los domina el impulso de someter el tiempo y el espacio. Maldito mal de la capital.
Me poso contenta agotada y exhausta. Y observo con detenimiento.  Se asoma platinada ennegrecida. Desopilante silueta de unos mas de sesenta. Destapa su exuberante...mas bien abundante silueta que está muy poco envuelta en una bikini a lo susana animal print.
Nos parecemos, digo, tras esas gafas pseudo Dior sus ojos también buscan la tranquilidad y vida del sol que solo el balneario de Parque las Heras puede brindar.
Me acomodo entre los pastos pestilenetes. Es que cada tanto se eleva un bao violento con perfume a perro. O a eces de perro. No distingo si es bulldog francés o un pichicho de calle y vereda, lo mismo da, las nauseas son pasajeras casi tanto como algun olor a pasto posible dr percibir.  Es que el parque es una extraña ilusión.  Todo verde, por alla arriba el cielo, arboles ergidos y bien plantados van dejando sombras para siesta. Pero el marco de las Heras diluye la ilusión.  El fast food de los arcos dorados remata a golpes de realidad que no se trata del respiro de verde y celeste. Es un oasis maloliente en medio de la voluptuosa Buenos Aires.
A la rubia se le suman otras varias de su especie. Le brillan las joyas entre el reflejo del sol y el vaporizador de plástico que usan para refrescarse. Me voy aburriendo de historias dr sus ex y de viajes de lujos. Caigo lentamente en un sopor impensado de pleno diciembre.
Y no se cómo amanezco encerrada en una mochila. Trato de zafarme entre los cierres pero se me traban las alas. Siento el frio plastico del aire acondicionado...por un momento tuve miedo, o casi pánico hasta que un remolino de movimiento me dejo moribunda en el fondo.
Pasando horas, las horas reales para una misera mosca son años.  Muchoa miles han pasado y veo el sol imponerse. Y veo agua. Y verdes. Tantos miles impensados lindos llenos de vida. Me impresiono y casi desmayo, solo olor de pasto y de humedad.  Solo olor de hojas y de raices profundas. Solo cielo celeste y alguna nube desenfadada que desafio lo inmenso.
Sabe a lejos de la capital, a descanso.
Sabe al principio de vacaciones.

También sabe al final.