jueves, 8 de enero de 2015

Mosqueando

Aleteando entre el smog y los vertiginosos treinta y pico de termica, iba esquivando volantasos angurrientos de velocidad y de una autopista imaginaria. ¿¿No se dan cuenta que es solo una avenida?? pienso yo...los domina el impulso de someter el tiempo y el espacio. Maldito mal de la capital.
Me poso contenta agotada y exhausta. Y observo con detenimiento.  Se asoma platinada ennegrecida. Desopilante silueta de unos mas de sesenta. Destapa su exuberante...mas bien abundante silueta que está muy poco envuelta en una bikini a lo susana animal print.
Nos parecemos, digo, tras esas gafas pseudo Dior sus ojos también buscan la tranquilidad y vida del sol que solo el balneario de Parque las Heras puede brindar.
Me acomodo entre los pastos pestilenetes. Es que cada tanto se eleva un bao violento con perfume a perro. O a eces de perro. No distingo si es bulldog francés o un pichicho de calle y vereda, lo mismo da, las nauseas son pasajeras casi tanto como algun olor a pasto posible dr percibir.  Es que el parque es una extraña ilusión.  Todo verde, por alla arriba el cielo, arboles ergidos y bien plantados van dejando sombras para siesta. Pero el marco de las Heras diluye la ilusión.  El fast food de los arcos dorados remata a golpes de realidad que no se trata del respiro de verde y celeste. Es un oasis maloliente en medio de la voluptuosa Buenos Aires.
A la rubia se le suman otras varias de su especie. Le brillan las joyas entre el reflejo del sol y el vaporizador de plástico que usan para refrescarse. Me voy aburriendo de historias dr sus ex y de viajes de lujos. Caigo lentamente en un sopor impensado de pleno diciembre.
Y no se cómo amanezco encerrada en una mochila. Trato de zafarme entre los cierres pero se me traban las alas. Siento el frio plastico del aire acondicionado...por un momento tuve miedo, o casi pánico hasta que un remolino de movimiento me dejo moribunda en el fondo.
Pasando horas, las horas reales para una misera mosca son años.  Muchoa miles han pasado y veo el sol imponerse. Y veo agua. Y verdes. Tantos miles impensados lindos llenos de vida. Me impresiono y casi desmayo, solo olor de pasto y de humedad.  Solo olor de hojas y de raices profundas. Solo cielo celeste y alguna nube desenfadada que desafio lo inmenso.
Sabe a lejos de la capital, a descanso.
Sabe al principio de vacaciones.

También sabe al final.

1 comentario:

  1. Como te decía ayer, no va a ser sencillo evitar ser condescendiente por dos motivos: el primero, porque me comprenden las generales de la ley, es decir, tengo interés en agradarte, y el segundo; porque siempre me va a gustar que escribas, aunque no lo hagas bien. Todo el mundo aprende, o al menos quiero creer que eso me va a suceder a mi si sigo escribiendo.Dicho esto, voy a tratar de ser lo más honesto que puedo.

    Me gusta el estilo. Es valiente. Es dinámico, por momentos anárquico y de estructura caótica. Me gusta que sea así. Me parece que es buscado en parte, gracias Cortázar, y en otra parte algún pecado de juventud.

    Encuentro imperdonable una cantidad considerable de errores ortográficos. Graves algunos como "bao" en lugar de "vaho". Le siguen falta de tildes y la puntuación. Si escribís en el bondi, guardá borrador y lo escaneás en un lugar tranquilo antes de subir.

    Me gustó especialmente, o más bien, todo lo que le siguió a la frase "A la rubia se le suman otras" me gustó. Es lo más inspirado del texto. Me gustó la analogía de la mochila atrapante.

    Bueno. Sigo leyendo.
    Después te escribo.

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