Tu superpoblado territorio se muestra inmenso, arrollador, abrumador...temible.
Hasta que decido entrometerme en las lineas que lo rodean.
Corro apresurada. Derribo obstaculos. Jornadas arduas.
Hoy me siento feliz. Colmada. Acompañada y plena. Creyendo que nada es imposible, pero sospechando.
Mi suspicacia no me abandona, y me susurra la sospecha. Levanta la duda. Y crece poderosa en el lobulo de la oreja derecha, la afiebra y la llena de murmullo casi que no la deja oir.
Corro fugaz veloz inalcanzable. Corro con desesperación para comprobar la maldad de la felicidad traicionera. Maliciosamente volatil se va escurriendo el sentimiento entre los dedos y se recrudece el abrazo.
Siento la mirada. La miro en el reflejo, pupilas quietas sin ansiedad sin curiosidad, sin esencia. Mis ojos perdieron su burbuja de luz y de sonrisa.
Corro y me agito. Veo la meta, maratonico final.
Cruzo el límite de tu territorio. Ya es tierra de nadie.
Y en el inmenso silencio lluvioso percibo. El limite. El fin de lo que siempre crei para siempre. Y resultó limitado.
sábado, 13 de diciembre de 2014
Limitando
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