sábado, 24 de octubre de 2020

La resistencia

 ¿acaso, niña, creés que podes frenar el tiempo con sólo desearlo?

Un poco, sí.

Lejos de ser pasivo, lejos. Impulso vibrante, visceral. 

De todos los cielos que descaradamente provocaron un llanto silencioso, de las infinitas veces que el paseo se pobló de microrrelatos, de escenas de una vida de amores e instantes.

Del desafío a los miedos, atravesando en secreto el nuevo muro de Berlín. Ir a por el encuentro con la lluvia besando las ruedas veloces que se escapan de su acoso primaveral. Reír de las gotas que caen por que fuiste y volviste. Y por que te devoraste el temor y fuiste al encuentro, del alma amiga, de la charla de arte y de lo trascendente.

La adrenalina de encender una vela y rezar. 

La batalla de mirarte y saberte oveja perdida. descarriada. encontrada y amada. 

El coraje de sentirse colmado, extasiado, abrumado mirando la Creación. El Creador que nos deja sin palabras. Y nosotros contemplamos en silencio.

El valor de amar. El atrevimiento desubicado de comprometerse por la eternidad.

La astucia, de leer poesía un martes al mediodía. 

La vértigo veloz de un bautismo clandestino

El corazón en vigilia. Haciendo morada. Levantando celdas interiores. La rebeldía de buscarte siempre Verdad.

El descaro, de elevar plegarias a la distancia. El descaro de resistir a la distancia.

La belleza de la felicidad en formato de Picnic.

El abandono.

La chispas vibrantes de los ojos de la China y Guadi, resignificando la existencia.

Pintar como acto de renovación, evasión. Y consuelo.

La insolencia de hablar de arte un jueves a las 23hs.

La osadía de ir a visitarte todos los Domingos a las 11hs, perderme en el carnaval de luces del vitral de la derecha y llorar en silencio.

El revolucionario abrazo a una vida colmada de Fe.

Impulso vibrante, visceral.

De la Resistencia. A vivir una vida cobarde, a vivir una vida sin la eternidad.


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