Invasión. Ataque soaz y sin permiso. Quién te habrá dejado pasar y esconderte en cada rincón de mi morada. Es mi corazon no te metas. Gritas porque todavía te parece que podes creer. Fe...
Y ahora?
Sos una isla. Toda desierto, aridez y dolor. Tu arena una vez blanca y suave hoy llora y se recrudece.
Tu sombra misma se desvanece, la llenó el hastío de tus palabras. Cuánta pesadez! Pies de plomo.
Ojos poblados de lágrimas irreverentes qus se asoman sin aviso. Y no se van. Acechan dia y noche y se cuelgan cual trapecistas de tus pestañas.
Como si fuera posible predecirlo volves al insomnio. Se recrudece el gesto. Nostalgia eterna.
Es que ya te lo he dicho, terca, no te empeñes en creer que perdura.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Lo que ardía es deshielo. El dia es eterna noche, nigerrima y verde mortecina.
Volteate isla! Ni a tu derecha ni a tu izquierda.
Quizás quieras correr. Y que el viento doloroso golpee tu realidad. Pero esto no es ilusión.
Eres una isla. Soledad.
martes, 10 de junio de 2014
Isla
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