Soy leyenda y realidad.
Soy el dueño del minuto más feliz y de la media hora más dolorosa. Soy perverso. Me llena de
gozo el juego malicioso del devenir. Mi gloria se marchita, y la felicidad que yo te doy es siempre
efímera, y fugaz.
Me querés lejos, y tanto más cerca; yo sé. Quisieras que muriera lentamente. Desearías y deseaste más de una vez que el amanecer se perdiera con menos apuro. Que no se esfumara.
Que las noches en dulce compañía no se suicidaran con el fuego del febo
Me hechas la culpa.
"¡Culpa tuya cronos!" Exasperada y sollozante. ¿Y yo? Me río, con malicia claro, me río casi entre dientes porque sé que te obsesiono.
Nos sos nadie sin mí.
Sin tus segundos milimétricamente contados, sin las verdades que omitís por minuto, sin esas
horas vacías llenas de nada en una noche de insomnio. Ese es mi castigo. Te rodeo lento.
Enmudezco y hago fuerza entre los segundos. Ellos me obedecen y deciden dormir sumergidos en el sopor de mi maldad.
Te castigo porque hace tiempo que sonreís.
Me paso horas nocturnas tratando de mantenerte en delirante vigilia. Pero sonreís.
Me violento y dejo un tajo entre tus ojos. Una arruga de cronos. Una advertencia de quien es
dueño y señor.
Te desconozco.
Te tengo miedo. Te devuelvo días cortos para el amor y horas largas para el dolor. Cómplice del
viento me atrevo a quitarte el sol.
Y sonreís.
¡Terca!
¿Es que ya no eres esclava del tiempo que no tenés?
¿Es que no te obsesiona la vida y la muerte?
¿Es que ya no vivís por las horas?
¿No te aburrís? ¿No llorás porque te robe amores lejanos?
¿La nostalgia no te desborda? ¿¿¡Has perdido tu memoria!??
Te desconozco. Necesito de tu sufrimiento. De tu locura por el tiempo y el espacio. Detesto tu
sonrisa burlona. No te comprendo.
“Es que tu gloria no me sirve, no me encantas. Ya no te amo.”
¿Como es posible? Soy tu dios, tu delirio, tu razón
“No me comprendés cronos, esta guerra ya no es tuya, porque he decidido creer en lo eterno.
Donde no hay tiempo.”
Hay un problemita con el ajuste del texto. Mozilla extiende el texto en el renglón más allá de los límites de la columna, hasta perderse por la derecha. Chrome ajusta el texto a la columa y agrega saltos de líneas pero trunca las palabras desconociendo las sílabas. ¿Se podrá arreglar?
ResponderEliminarCordialmente,
Odysseus.