viernes, 21 de febrero de 2014

Feu. Feuer. Fogo.Fuoco.

Arrebatada, sufriente e inaudita has nacido.
Sin tiempo, y absorbiendo el mismo espacio todo te contoneas con sensualidad, desparramando tu fogosa existencia.
Te veo flotante ruborizada, te ha dado vergüenza femenina la mirada del escritor que te posee.
Te necesita. Te desea y muchas veces te adora.
Musa de sus desvelos y compañera de sus eternas noches en vigilia; noches de pobladas de una estruendosa inspiración.
Silenciosa te ves, susurrándole con vaga calidez piropos encantadores a la luna, la noche y a tu dios febo. Tan lejano en la oscuridad que te pertenece.
Sos dueña del leve firmamento que se eleva frente a los ojos del autor.
El viento despliega tus alas. Desordena sus cosas, acaricia sus desordenados cabellos, lo sumerge en un sueño inesperado.
Astuta te encojes, más tenue, más dulce, más silenciosa, mas cómplice, más anaranjada y amante.
Llamas al aire, lo sugestionas, persuasiva hasta el hastío.
El aficionado escritor duerme.
Cronos se detuvo a contemplar la belleza de su romance. Pero sospecha…se queda vigilando la escena porque te sabe traviesa. Y ambiciosa. Sabe que lo amas con demencia y que tu pasión te ha hecho nacer y crecer.
El despiadado Cronos te conoce. Te desafía a morir. Te sabe mortal y fugaz, y cándida. Cronos sabe de tu dolorosa existencia. Te incita, porque la oscuridad lo aburre.
Te recuerda que tragaste por locura milenarias memorias alguna vez en roma. Te recuerda que algún diestro arquero se llevó el amor de su doncella usando tus cabellos dorados en sus saetas.
Vida y muerte.
Decidís vivir. Desplegás tus alas y lo envolvés todo. Tu voluptuosa esencia se desparrama escandalosa devorando con hambre amante lo que en tu camino encontrás. Sos vida propia.
Descontrolada y torpe comprendés que debes abrigar al autor. Al pobre desgraciado que supiste darle vigilia en noches de insomnio. Casi con gracia resolvés devolverle el amor con un apasionado beso de pura ilusión. Acaricias las manos que a tantas historias han dado vida.
¡pero te sentís vida misma!
Cronos te mira engullir. Sin límites. Te moves desparramando tu actitud de destrucción, de inquietante desinterés.
Ignorás el valor de las cosas, sos la némesis de la memoria. La reina del olvido. Cada vida atesorada en colores te engrandece.
Sos magnífica.
Espléndida.
Incontrolable.
Escandalosa
Doliente.
Fuiste vigilia. Sos llameante fuego.
Fuiste una llama sútil, necesaria para escribir en noches sin luz.


Y al rato, por soberbia, sos incendio. Y fuiste tragedia.

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