jueves, 17 de julio de 2014

Una plegaria

En realidad no pretende ni siquiera ser un descargo.
Es poner en evidencia la realidad. Real que se manifiesta patente en cada rincón del alma.
Ser y estar en un lugar maravilloso y magnífico.  Ser poeta de todos los dias. Viajar en soledad y apreciar la no compañía.  Saber perfectamente lo que el otro necesita y cubrir esa necesidad. ¿sabes qué es? Plenitud.
Leer lo que en un tiempo pasado fue trazado casi por este mismo gesto y no razgo...y saberte irrecinocible.
¿es otra yo?¿convivimos bipolarmente sin necesidad de relacionarnos? ¿o sólo nos basta con odiarnos mutuamente? "Te detesto poeta! Odio tu fragilidad, tu drama, tu sensiblería. Odio tu extrema capacidad de trascendencia y de felicidad, odio tu locura y tu estabilidad. Y sobre todas las cosas, más odio que tebgas la capacidad de ver lo trascendente y de mantener la mirada profunda en El!" Y mi otro yo, éste yo que quisiera ser...el recuerdo odia el yo vacio racional pero no pensante. El no entregado, el de brazos cruzados. El sin ganas, ni ideas, ni ideales, ni amores.
Y carcome el corazón, porque se pudre, porque es incapaz de hacer y de desear para lo que fue pensado desde se siempre. Y nada produce más que vanidad...vano corazón.
Necesitas aire. Respirar hondo y profundo.
Volvé poeta. Volvé creyente.
Volvé a pensar y a recordar que irías a sostener fuerte su mano el día que volvieras al Padre.
Andás errante. Oscura y siniestra sin brillo. Lejanía de tu ser. Has degustado de las delicias dulces de lo divino. Recuérdalas, así como te empeñas en recordar los dolores.
Se que te asquea el reflejo. Ese matutino y sombrío.
Despierta del sueño en el que te sumergiste. Vence la batalla de los niños tontos.
Te suplico. Volvé. Porque no se puede vivir sin ser uno mismo.
Volvé Señor.
Aunque sepa que nunca te fuiste.
Te suplico.

2 comentarios:

  1. Quizás no exista un sentimiento tan propiamente cristiano como el volver. La intención de volver es, de alguna forma, ya haber emprendido la vuelta.

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  2. De yapa y a cuento, un regalo de Langlois, que él titula "proscritos" pero que bien podría llamarse Sturm und Drang

    Terroristas del mundo, alucinados,
    drogadictos, pilotos de la muerte,
    pervertidos de la profunda noche:
    habéis equivocado los caminos.
    En Dios está el terror y la violencia
    y la gloria y el sexo y la ignominia.
    En Dios está la ciencia y la locura
    y el fruto prohibido y el horror.
    Venid, adoradores, al peligro
    y a los vértigos de su santo rostro.

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