jueves, 2 de octubre de 2014

Instrucciones para sobrevivir

Inspirado en el Manual de instrucciones del genio Julio Cortázar.

En primer lugar la negación en este negocio es algo clave. Principalmente porque es necesario que el cuerpo se sienta desfallecer y luego deje de hacerlo.Los dedos se van a entumecer un poco, esto es bueno. Generará ud. algunos espasmos en el alma. Lentos y doblegados de tristeza pero ante todo negación. Negamos la ausencia. El vacio profundo, el vórtice por donde se escurren los recuerdos. El sentimiento abandónico de la vida misma, la percepción única de la eternidad frente a los ojos humanos.
De la negación se avanza rápidamente a la hiperactividad. La ocupación sistemática de la cabeza y el cuerpo.
El alma es mas compleja. El alma en este caso se anula. Se la llena de alguna morfina idiota que le impida ser el sopeso de nuestra realidad y la esencia de la humanidad eterna. Con vida y muerte.
Lo hiperactivo, aquí mucha atención, no tiene porque ser productivo. Quizas arruines tus virtudes más heroicas y satisfagas tus mas bajas pasiones. O bien, quizas vayas, sin saberlo, cobtruyendo una proyección de un yo ecléctico poblado de vertientes concavas y convexas donde se derrama una suerte de genialidad que ya habitaba. Pero estaba dormida.
Si este es el fruto de la hiperactividad. Algún día te levantarás con dolor. Agudo punzante terrible que no deja repirar. Muchos días vas a amenecer con un impúdico dolor. Irreverente y degenerado habitará todos los rincones de tu hiperactiva humanidad. Aunque ocupes tus horas siempre habrá algun viaje para pensar.
Trabajarás horas enteras y eternas pero el alma ya habra dejado su sueño idiota.
Y te veras confundida llorando en el fondo de un 108 sintiéndose violada tu protección ante el desasosiego en público.
Es posible que entres en la etapa que yo llamo realismo del superviviente. En este paso caes abtuptamente en la realidad inescrutable, inflexible, inexorable, que indica que esta es tu nueva condición. Super vivir.  Vivir sobre. Sobre volando una ausencia real. Un no estar.
Sobrevivir a estar feliz y triste a la vez.
A confiar y esperar y desconfiar y desesperar.
Ya no vives. No respiras. No tienes categoría de humanidad.
Has aprendido tu condición nueva y reluciente.
El paso del realismo te ha sabido indicar, mi buen amigo, que tu vida hoy se trata de vivir sobreviviendo.

Sobrevivir a que no estás.

Y no vas a estar.

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