miércoles, 24 de septiembre de 2014

Sábado


Silvido, límpido y sonoro. Resquebrajás la armoniosa mañana de un sábado pre primaveral. 
Sos el oficio. El trabajo. El esfuerzo.
Pequeña ave cantautora vas trinando tu propia melodía.
Y se acercan sin apuros a pedir tu labor de único porte y trabajo.
Pareciera que entre tus rodados no ha pasado el tiempo. Tenía cinco, o seis o veintiseis y ahí desplegabas tu magia única. Magia de trabajo irremplazable.
A los cinco, desparramando todo tu misterio sobre ruedas eras el anuncio del sábado.
Sábado. Soleado. Sonriente.
Sábado de bajar a la vereda para andar en bici y llenar de frutillas mi diminuta humanidad.
Hoy ibas majestuoso cargando tu propia invención. El sustento de tu imagen.
Ya quisiéramos portar tu nobleza.
Impagable señor. Impagable infancia en las vereditas sin rejas de Baez.
Despreocupada la cabeza, ligero el corazón.
Silvido. Límpido y sonoro.


¡preparen los cuchillos! llegó el afilador.



https://www.youtube.com/watch?v=DOHfcFE9U1E

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