miércoles, 21 de septiembre de 2016

La bomba

Bombea bomba bombea.
Ordenada y esquemática. Con apenas una descoordinación en tu canto de sangre. Un soplo de aire. Un ritmo arrítmico. Sin problemas, no significa más que una peculiaridad en tu bombeo de bomba.
Un soplo cardíaco. No impide tu liderazgo casi racional.
Dirige la orquesta. Sinfonía dulce y acompasada del cuerpo. La corporeidad se mueve, piensa, sigue pacifica sus órdenes. No pretende rebelarse porque no estaría en su naturaleza.
Se pone a tono con las ideas. Ese impulso eléctrico cerebral hace que las ínfimas neuronas se conecten. Energía en movimiento. Ciclo vital del cual es motor. Bomba Bombea.
Siente con extrañeza. Extraña sensación. Control motor acorazonado, que nada se te escape. Que el cerebro calculador no se descontrole, que la conexión siga intacta.
Perdura esa extrañeza. Es casi un dolor intenso. Revolución, se pierde el control. La panza es la que grita, las pulsaciones se te descarrilan de las venas, la sangre brota a borbotones y corre río arriba y rio abajo. Perdió su esquema esquemático.
Y no se va. Se vuelve cada vez más intenso. Quizás es ese soplo…la falta de cordura hace que delire. El cuerpo reacciona espasmódico, los glóbulos se revuelven y salen esparcidos por los canales y fluidos. Alerta máxima y roja. Fiebre. Elevada temperatura delirante en defensa propia del invasor que extraño acude a estas sensaciones punzantes y dolorosas.
A la vez astuta bomba percibís que se trata de una profunda dicha. ¿Dicha? Si alegría, emoción, risas internas, como si sonaran campanas cascabeles, primavera estomacal.
Craneo conecta corazón y envía la desopilante respuesta: Se trata de amor.
Los dedos se entumecen, los nervios se descontrolan y terminan resultando una risa desgraciada sin ni siquiera algo de angelical. Es más bien un espasmo de sonrisa.
Los sentidos han perdido su rumbo. Se afinan, se dilatan las pupilas, se huele hasta el oxigeno, se siente el terciopelo de los pistilos de las flores, escuchas el aleteo fugaz de alguna mosca redundante.
O muchas moscas.
¿qué hacen acá? ¿de dónde salieron?
Qué desagradable invasión, que falta de atino, que desgraciada oportunidad. Revolotean incansables, hartantes y se multiplican como agujero negro en ebullición.
El paso se vuelve lánguido. Los sentidos se desafinan. Las pupilas pierden su luz. La respiración de torna flemática, pausada
La bomba se rodeó de moscas. La bomba ya no bombea y ha muerto, porque la han roto.



Se ha llenado de moscas y ha muerto de amor.

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