¿Vieron que pasó? ¿Vieron que fue una noticia? ¿Que ahora
resulta un memorioso recuerdo? Un retoño nuevo en nuestro almacén de memorias.
Este misterioso lugar donde seleccionamos lo que nos importa guardar para la
eternidad, y cuando lo necesitamos lo traemos al presente. Lo conectamos de
nuevo con el yo.
Porque al presente lo vivimos desconectados.
Porque suena más armonioso hablar de la lejanía de la falta
de paz. Dejemos los eufemismos. La no paz es la guerra.
Es la guerra interna que deberíamos debatirnos los hombres
callados y silenciosos. ¡Pero OJO!. No seas atrevido que la humanidad es muy
memoriosa…no sé donde, ni de qué. Al olvido sabemos jugar muy bien todos. Esa
mirada esquiva porque duele, porque está lejos y porque total ¿qué? Yo nada
puedo hacer.
¡Como pecás de ausencias eterna humanidad! Cómo te gusta
jugar a la preocupación de la lejanía. Cómo te llenas de espumosa lástima
verbal.
Sólo concepto. ¿Por qué vieron que es más fácil tratar con el
concepto que con la propia humanidad?
La guerra no es una noticia, no es una imagen, no es la
miseria ajena y lejana, la guerra es el presente.
Este presente que arruga las profundidades del alma y nos
despierta un desgarrado dolor. Porqué NO estoy lejos, porque perdimos la
capacidad de distinguir entre un recuerdo y un hoy.
Porque no es un recuerdo ver el silencio en un bombardeo.
Ver los ojos fijos casi increpando al hombre que no sufre su dolor porque
prefiere que sea un recuerdo, porque la sangre inocente que se limpia en una
silla no es una foto de revista. No es noticia. Es el presente. El presente en
guerra.
http://www.lanacion.com.ar/1929215-la-imagen-del-nino-que-nos-recuerda-el-horror-de-la-guerra
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