domingo, 16 de abril de 2017

Estación del alma

Se va secando. Hidratación natural
Se va tostando, mutación estacional
Lejano sol. Fresco aliento. Viento un poco gélido. 
Rosada sonrisa aun permanente. Rosada esperanza de que no hay tal dolor.
Rezando y doliendo por lo permanente.
Se va el verde vida verano. Envejecen tus manos, la tierra se arruga.
Se multiplican los abrazos frazada. Abrazo abrigo, abrazo regocijo.
Gozo color dorado. Hojas de oro y rojo carmesí.
El aire inhala exhala pureza. Frescura y liviandad debajo de las capas en las que te sumergís.
El tiempo resquebraja con violencia, algunos vientos huracanados te desafían dorado sol.
La noche se quedó dormida, tarde se va.
El día presuroso esconde al febo tempranero.
Los mates se acortan. Y empiezo a sentirte. Lejana.
Sonrío a la estación menos querida más poética y mas doliente. Espero.

¿tan lejos iba a llegar tu invierno hostil? ¿tan frágil ibas a abandonarme?

Cielito lindo limpio celeste firmamento lunar.
Halo de las noches más frescas y redondas. Baila la luna grande y redonda, de cuando en vez baja como canción empolvándose la nariz.
Soplan los vientos. Se llevan los remolinos dorados. Tesoros estacionales. Fugaces y pasajeros. Como lo que creíamos perenne. Como lo que soñamos para siempre.
Trémulas las manos, agitada la respiración, mirada al vacío y vacío el corazón.
Ancianas hojas caen. Mueren.
Ilusión de un otoño eterno.
Se te arrugó el abrazo, se recrudecieron tus palabras, se amarronó tu dulzura.
Se te atoñó el corazón.

Y lejana mutaste al invierno.

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