Un poco de tónico. Para refrescar la zona es importante.Para eso basta con aplicar un gel a modo de masajes circulares, haciendo uso del dedo índice, mayor y anular.
Para quitar cualquier rastro al menos superficial de esas pocas horas de sueño, del peso de algún que otro desamor que provoca insomnio.
Usamos luego agua. Dejamos ao vivo esa transparencia y comienzan a asomarse las pequeñas fisuras de una obra maestra de lo sensible. ¿y ahora qué?
Empezamos a tapar esta dolorosa complexión. Medialunas moradas color angustia deben irse. Con el dedo anular y con suaves golpecitos aplicamos el corrector. Sí, ciertamente comenzamos a corregir. a encauzar la mirada perdida, aguda. Mirada habladora, contenedora de mil amores y mil palabras. Tapamos aquellos profundos caminos bifurcados por reír o llorar. Damos forma. Deformamos. Damos luz porque consideramos que aquella luz natural del misterio de tus ojos te dejan demasiado desnuda. Mucha verdad. Hay que tapar.
Dejamos que el magnífico producto tapador con el cauce de los ríos que se forman en las angustias laterales.
Fundamentalmente la tarea prosigue en la mirada. La ventana del alma reza el cliché. Pero nosotros no queremos que el alma de nadie deambule sin tapujos por ahí ¿no? sería un horror.
Con encantadora sutileza balanceamos haciendo ademanes de cepillo, en movimiento de abajo hacia arriba. Probablemente mantengas la boca abierta sonsamente en este momento. No importa, es habitual cuando se trata de pestañas. El movimiento se repite con aquel abanico en el marco bajo de los ojos. La expresión idiota de la boca también.
A continuación chequeamos la totalidad del marco facial. Volcamos una suerte de enduido del color del que debería ser la piel. Ante todo perfección. No vamos a dejar con vida ningún rastro de cansancio, comida no debida, mueca de sonrisa,. Quizás algún que otro lunar divertido se retoba rebelde y no podemos hacerlo desaparecer, pero lo que si hacemos, y en ello dejamos nuestro mejor esfuerzo claro, es perfeccionarlo todo. Sí, acomodamos el desorden natural.
¿quién realmente se atrevería a salir o dejar a plena luz tan única identidad humana? no, locura no.
Procedemos a dar vida. Ya que la vida que probablemente haya es una vida de frustración, de dolor, de pasión, de sacrificio, de disfrute, de entrega, de vida vivida.
Hay que hacer vida con algún color. Usamos 06 Canela Mate. Soplando la brocha para que no se acumule el polvo artificial que queremos que sea el natural. Para ello también fabricamos una mueca artificial. Pensemos donde debería estar ese color mate con apenas unos destellos de luz, y en ese circulo perfecto de suposición estrellamos la brocha con movimiento diagonal y enfático. Un poco por la nariz, esta vez a modo de T y de paso abarcamos un poco la frente evitando la congestión de producto donde suele haber arrugas de sonrisas y asombro.
Para asegurarnos de que el efecto de reconstrucción sea el deseado sencillamente debemos comprobar, reflejo de por medio, que no se traduzca ninguna emoción, sensación, sentimiento o historia personal. De ser así la tarea curativa ha resultado exitosa.
Advertencia: con el paso de las horas algo de esto suele colarse y dejarse entrever. Procure retocar la máscara; al fin y al cabo no queremos que se noten las huellas de lo que fue rompiéndose mientras de vivía la vida.