martes, 24 de marzo de 2020

Microrrelato de cuarentena

Se asomaba lentamente la noche sumergida ya en un eterno sopor. Estaba cansada del silencio del mundo.
Las estrellas presumidas de su natural ambientación para el amor y la celebración contemplan anonadadas el mutismo voluntario. Obligatorio para algunos.
Y mientras el firmamento se tiñe de ese embrujado naranja rosado, brotan cual suculenta de balcón, aquellos seres humanos. Brotan de sus cavernas. Aspiran el oxigeno que definitivamente es más puro que ayer.
Surgen como conquistadores de aquellos terrenos baldíos y olvidados. Pero que hoy, ai hoy querido lector, son el terreno más deseado, la fruta bomba del caribe. Son el dorado en medio de tanta jungla.
Va cayendo la hora de las brujas y el balcón y la terraza se resignifican. Pues cuarentena obligatoria hace de ese metro y medio propio, o del tres por tres comunitario; el lugar para el amor, la poesía y por qué no, la copa de vino.

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