martes, 20 de diciembre de 2022

bitácora 7 circulo

Su respiración angustiada le marcaba el paso, cuasi marcial, al caparazón que la envolvía. 
Quiso mover sus extremidades en algún tipo de danza para desarmarse. Para quitarse la armadura que la ovillaba. 
Esta forma circular la poseía. No había líneas rectas en su habitar. Todo era infinito. Punto rojo.
Interminable círculo vital
Sus patitas se multiplicaban en su andar.
Se endurecia su protección cada vez que en el horizonte oscilaba una amenaza. Un dolor. Una mirada.
Una ausencia.
La visual no mutaba. Las miradas siempre se encontraban, estuvieran o no juntas. 
Sus manos cunita canasta sillita de oro.
A pesar de abrirse, de elongación bajo la lluvia, de estirarse de noche; volvía al eje. A ser un mapamundi de su nuevo hábitat.
La madre vulnerable.
Bichito bolita custodiando la cría.
El nido.
El refugio. 
El hogar.
Bichito bolita consuelo. 
Arrullo. 
Cansancio infinito. Punto rojo.
Bichito bolita contemplación, del redondo bebé. Redondel en danza conjunta.
Geometría de la entrega.
Circunferencia del amor.
Iba redonda, circular, lunar.
Giraba tratando de desandar lo lúgubre de su circularidad.
Giraba cuál calesita tratando de encontrar una sortija.
Tratando de encontrar a su madre a la espera de una salida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario