Sueño intranquilo,
nervioso, mis ojos redondos y alechuzados se abren en este fabuloso día de
noviembre.
Ya es noviembre! Hay
jazmines, así, blancos y exquisitamente perfumados. Me deslizo con suavidad
tras los pasillos y crujen las maderas cálidas entre mis piececitos, me sumerjo
en el patio, cada hebra verdosa y húmeda se entromete en mis dedos llenándolos
de vida.
Hay sol.
Solazo.
Febo magnifico de
noviembre.
Y cierro la ovalada
mirada para solo sentir las cosquillas de sus brazos que me acarician
calurosamente.
Mis amigas, mis amigas
hermanas están conmigo.
Son las que traen todas
esas pinturas, esas flores, esas cintas.
Casi siento que dieron
la vida por ellos, y sortearon peligros para conseguirlos.
Me entrelazan moños
caseros y ponen su cuota de amor para endulzar con dulce de miel mis cachetes.
Veo y sobre todo huelo.
Huelo fresia, huelo
cerezas, veo pecas tintineantes entre mis hoyuelos.
Extiendo mis siempre
bracitos entre gasas y tules
¡Qué suaves y
delicados!
Están impecables. Con
sabor a único. A mío. A mí misma.
Me siento única.
Esplendida. Radiante y todas esas cosas que se dicen de las que van
blanquecinas por pasillos con alfombras color rubí.
Mi amiga hermana tejió
para mí un ramo.
Con un lazo perfecto
coronando las margaritas. Ellas eran el tutú magnífico de una bailarina.
Redonda regia luna.
Gobernando el firmamento e invitándome a soñar.
Uso esos zapatos
noventeros de mama novia.
Escondo una cinta azul
escarlata entre el tutú de mis bailarinas margaritas.
Me rebalsa el corazón
con el anillo prestado, que se acompaña con el viejo. Se emparejan en armonía.
Ya está. Es hora.
Todo el futuro en
blanco recobra hoy su sentido.
Camino sigilosa,
exultante, radiante.
Camino novia.
Camino vida, camino
sueños.
A comeeerrrr! Grita
mamá interrumpiendo la escena. Y corremos todas, perdiendo tules por todo el
patio de mi córdoba infantil.
Si. Es que yo a los
seis también jugué a ser la novia perfecta con mis amigas, entre tules
perfectamente ataviados, cintas y anillos fuxias (obvio) de bolsitas de cumpleaños.
Hoy por suerte no
espero a que me llamen a comer para saber que es toda fantasía.
Y toda realidad.
