Nublosa existencia. Etérea, volátil, fluida, tenue.
Insípida y llena de sabor.
Suspendida. Contenida en silencio. Rabiosa y pacífica.
Hasta corrosiva.
Sabor agrio alimonado.
Cítrico va corroyendo las heridas que apenas habían
demarcado su existencia. Las profundiza, las hace vórtice ineludible. Túnel
interminable e insano.
En cada despertar va madurando en soledad. No hay
síntomas, no hay reflejo. Hay pura confabulación en tu contra.
Claro que estas cómodo, sujeto a los destellos de
felicidad que la rutina te regala como sospechosas caricias de una realidad
llena toda de ficción.
La sonrisa se va desdibujando. Se vuelve trazo diluido,
borrosa palabra es la carcajada que tu esencia ya no emite. Ninguna risa parece
albergarse en tu profundidad como para ser lo suficientemente valiente y
materializarse en estrepitosa alegría.
Tachando el esquematico calendario el porte se torna
rigido. ¿porqué? ¿dónde queda la grandiosa esperanza que creíste? ¿Dónde queda
el recuerdo sabroso de algún verano que supiste devorar?
Ni novedades de un tiempo pasado que fue mejor.
El pensamiento se vuelve ovillo. El horizonte se nubla,
se eleva tanto que tu existencia ya tan subterránea no alcanza a contemplar.
Porque claro, caminás por los suburbios de tu naturaleza. Los pies se aploman,
la ligereza queda en la nostalgia.
El sueño es un deseo inalcanzable. Morfeo se muda de
vida. Te asalta ella en todo su esplendor.
Descubrís que duele.
Duele como dolor físico, palpable, sensible, medicable.
Ni remedio ni cura. Tan solo una única sensación que fue
sembrando su cáncer lentamente entre tus venas.
Asqueo de uno mismo. Desagrado.
Y ese algún día, te despertás de las pocas horas de sueño
que pudiste consumir. Y compartís tu desayuno con ella, caminas con ella, le
das la mano porque sabes que van a ser buenas socias.
Con resignación elevás la vista y sabes de ella.
Duelen las manos, los pies, el alma.
Se aprisiona la pasión en un gesto rudo y gélido.
La sonrisa no es mas que un leve movimiento…esporádico
perdió todo su encanto.
Has encontrado un gran amante. Peligroso como todos ellos. Celoso pero constante. Posesivo hasta la inconciencia.
Has encontrado un gran amante. Peligroso como todos ellos. Celoso pero constante. Posesivo hasta la inconciencia.
Mi estimada, sos presa de la angustia. Único sentimiento
del alma que duele en el cuerpo.
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