martes, 30 de abril de 2013

de azules y perdices

Sueño intranquilo, nervioso, mis ojos redondos y alechuzados se abren en este fabuloso día de noviembre.
Ya es noviembre! Hay jazmines, así, blancos y exquisitamente perfumados. Me deslizo con suavidad tras los pasillos y crujen las maderas cálidas entre mis piececitos, me sumerjo en el patio, cada hebra verdosa y húmeda se entromete en mis dedos llenándolos de vida.
Hay sol.
Solazo.
Febo magnifico de noviembre.
Y cierro la ovalada mirada para solo sentir las cosquillas de sus brazos que me acarician calurosamente.
Mis amigas, mis amigas hermanas están conmigo.
Son las que traen todas esas pinturas, esas flores, esas cintas.
Casi siento que dieron la vida por ellos, y sortearon peligros para conseguirlos.
Me entrelazan moños caseros y ponen su cuota de amor para endulzar con dulce de miel mis cachetes.
Veo y sobre todo huelo.
Huelo fresia, huelo cerezas, veo pecas tintineantes entre mis hoyuelos.
Extiendo mis siempre bracitos entre gasas y tules
¡Qué suaves y delicados!
Están impecables. Con sabor a único. A mío. A mí misma.
Me siento única. Esplendida. Radiante y todas esas cosas que se dicen de las que van blanquecinas por pasillos con alfombras color rubí.
Mi amiga hermana tejió para mí un ramo.
Con un lazo perfecto coronando las margaritas. Ellas eran el tutú magnífico de una bailarina.
Redonda regia luna. Gobernando el firmamento e invitándome a soñar.
Uso esos zapatos noventeros de mama novia.
Escondo una cinta azul escarlata entre el tutú de mis bailarinas margaritas.
Me rebalsa el corazón con el anillo prestado, que se acompaña con el viejo. Se emparejan en armonía.
Ya está. Es hora.
Todo el futuro en blanco recobra hoy su sentido.
Camino sigilosa, exultante, radiante.
Camino novia.
Camino vida, camino sueños.

A comeeerrrr! Grita mamá interrumpiendo la escena. Y corremos todas, perdiendo tules por todo el patio de mi córdoba infantil.

Si. Es que yo a los seis también jugué a ser la novia perfecta con mis amigas, entre tules perfectamente ataviados, cintas y anillos fuxias (obvio) de bolsitas de cumpleaños.

Hoy por suerte no espero a que me llamen a comer para saber que es toda fantasía.


Y toda realidad.



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