Se estira el cuerpo, de a poco lo adormilado se despierta. Se abandona el sueño.
Abrir los ojos. Sentir ese sol frío. Temprano mañanero madrugador.
Sol de otoño. Tinta dorada color del sol y de los lunares que rodeaban su humanidad.
Piel sol
Ojos selva
Corazón tropical
Interrumpe el rayo que inunda el hogar. Usa sus dedos para coartar la rectitud con la que descienden hacia el suelo y expulsan afuera la gélida noche.
Dónde los sueños son tristes. El recuerdo amanece distinto cuando hay luz.
Mira. El horizonte porteño.
Rememora ese otoño especial.
Hace rato ya especial.
Otoño que le ilumina el cuerpo. Desarma las noches y acaricia.
Otoño crujiendo ruidoso en cada paso salvaje, dorado, romance.
Se abren los ojos y el corazón.
La experiencia de este otoño con suspiros de eternidad.
Porque desde hace un tiempo otoño abandonó el calendario de lo insignificante. Se escurrió doloroso.
Hace un tiempo otoño es Mayo. Y Mayo sos vos.
Y caminar musicalizando sobre las hojas del suelo es un canto para vos.
Y el paisaje antes extranjero ya es familiar en el corazón porque el multicolor ido fondo otoñal trae el recuerdo de los mates al sol.
Bufanda tejida por tus manos jazmin, y cafés negros derritiendo el mal humor.
Hace rato que este otoño robó su corazón. Hace rato que Mayo sos vos.
Piel sol
Ojos selva
Corazón tropical
Feliz eternidad. Los árboles todos te recuerdan inmenso sol.
domingo, 20 de mayo de 2018
Mayo
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