Fue de a poco que sucedió.
No fue repentino. Ella nació así.
Quizás podríamos decir que fue voluntario.
Pacto con el Creador.
Pacto de fusión.
Sucedió en un tiempo áspero, de sequía, de enorme tibieza y de mucho sol.
En un tiempo rispido sin oxígeno.
También sucedió en un tiempo de paz.
De renovación
Regeneración
Reverdecer.
Fue de a poco que comenzó a desarmar sus piernas.
Ancló sus pies y lo sumergió entre la tierra.
Fue en un tiempo lento en el que decidió no moverse más.
De un momento a otro sus extremidades le dolieron. Y dolorosa fusión alejó a todos y todo.
Su piel derramó lágrimas como espinas y se volvió intocable. Inabrazable.
Se volvió dolor.
Fue de a poco que la sangre avinagrada. Giró color verde espesa mucosa.
Salvia. Sangre salvia.
Estás espinas de piel fueron perforándola toda. Fuertes y rígidas. Nobles espinas decoraban su blanquecino cuerpo. Le dieron negrura, le dieron el color de una nueva vida. De su nueva creatura.
Y el corazón agotado.
Fue de a poco que sucedió. Sucedió un día de julio dónde se fusionó su naturaleza.
Llenó de espinas su cuerpo.
Se cubrió de madera verde quebrada y enterró su existencia en algún lugar entre Salta y Jujuy.
Fue de a poco que se abandonó. Cumplió su plan
Se volvió Cardón eterno.
Guachumama, guardián de la montaña.
Custodiando sus amores en el lugar que más sintió su sangre.
Echó raíces.
martes, 17 de julio de 2018
Microrrelatos
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¡Qué lindo escribe usted! Saludos.
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