Sintió el dorado Febo hacerle cosquillas
Apenas unas aves escandalosas rompían a lo lejos la armonía del agua y el viento suave serrano.
Sintió que llevaba el corazón cargado.
Y le pesaban las mariposas estomacales.
Soñar. Sueño real y gratuito. La paz compañera de todas estas ilusiones venía sentada en la luna blanca contemplando la escena.
Sintió el dorado Febo que le hacía compañía apenas rozando sus hoyueladas mejillas.
Sintió que llevaba el corazón cargado y los ojos llenos de su verdor. Le pesaron los párpados.
Se dejó dormir.
Dormir al sol.
domingo, 23 de septiembre de 2018
Microrrelatos
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