¿Por qué sufrir? Porque hubo un madero escuela que supo enseñar de humildad.
¿Por qué te duele? Porque el dolor te hace más humano. Te ensancha el corazón
¿Por qué lloras? Porque la Magdalena derramó lágrimas de perdón y recibió consuelo
¿Por qué te angustias? Porque la humanidad se sabe miserable. Pero también se sabe redimida.
¿Por qué compartes? Porque hubo un cireneo al que le compartieron la cruz.
¿Por qué confías? Porque los pastores creyeron y adoraron.
¿Por qué haces amigos? Porque su corazón es tu hogar.
¿Por qué ríes? Por esa pizca de cielo que supiste contemplar.
¿Por qué te empeñas? Porque en el esfuerzo está la verdad. Y en la Verdad, lo que nos libera.
¿Por qué insistís? Porque Mónica nunca dejó de pedir.
¿Por qué amas? Porque estamos hechos para el amor.
¿Por qué te cuestionas? Porque la Palabra tiene escritas ya todas las respuestas.
¿Por qué dudas? Porque Tomás dudó y Abraham confió.
¿Cuál es tu preocupación entonces?
lunes, 4 de febrero de 2019
Aprendizaje
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario