viernes, 10 de diciembre de 2021

Redención

Agotada. Desahuciada. Desabrida.
Encendió una vela. Busco a ciegas como con desesperación. 
Los dedos se entremezclaron con el amargor que emanaba.
Pesada. Obesa de hastío. 
Susurrando mantras en esa bruma inmadura y caprichosa, se sintió viva.
Vibración visceral. 
Porque es en el seno del alma donde se siente la vida.
Liviana flotante trepando los versos. Atesorando metáforas.
Fue encendiendose al compás de un ritmo sagrado.
La belleza calma y arrolladora.
La sutileza del poeta.
El drama del amor.
Encendió eternas velas ese día.
Se dejó redimir por la poesía. 


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