Sonrisa intacta. Perfecta,
enceguecedora. Casi podemos percibir las 45 cepilladas y lustres que sus pobres
molares e incisivos recibieron esta entrada tarde antes de salir.
Todo cuidado, medido, prolijo,
reglamentado, esquemáticamente ubicado en su lugar y orden.
Parece saludable, claro que lo
parece, no seamos tontos. Huele salud y deporte. ¿Qué? Jugará dos veces al
futbol, ¿al rugby? ¿Practicará natación? Seguro.
Detenete en su compostura. ¡Helo ahí!
¡ Oh perfección! Impecable. Como si sus músculos estuvieran perfectamente
controlados y respondieran al compás de una suave orden para moverse.
Bendita arruga que te asomás en el
borde semi perfecto de su remera. Está incómodo por ella. Claro que si. Se
arrepiente de no haberla revisado antes de salir. Su minucioso control se
escapó de las manos. Pero el aun es astuto, digamos que es inteligente, si si, démosle
ese crédito. Así que habituado a sobreponerse con ese festival de sonrisa que
lleva la esconde para que ella no la vea.
Cual lupa maliciosa, nos acercamos, ¿puede
ser? De cerca capaz encontremos algún error, algún desliz, algún impase, alguna
otra arruguita que no haya podido esconder.
¡Qué personaje mas unico! Impecable
va elaborando oraciones. Se reiría de cómo hablamos, claro que sí. Hasta se
burlaría de la desprolijidad con la que escribimos. Le parecería soso y sonso
escribir.
Nada esta echado al azar. Su mente
controlada no deja puntada sin hilo.
Los segundos de su vida están
milimétricamente controlados y ubicados donde el los quiere tener.
Ella lo mira. Todo en el parece
brillante, único, esplendido y lleno de sentido. Nada al azar querida. Nada al
destino, moira, ridícula combinación de circunstancias y casualidades,
providencia. Nada ¿entendés? Todo fríamente calculado mi estimada.
Sólo contemplala, sus mejillas
sonrojadas reflejan toda la perfección que el le transmite.
Lo ve heroico elevarse ante su
naturaleza.
Lo ve fantástico, lleno de vida, ve
traspasar las hojas de su calendario vital plagadas de su perfección
absolutamente encantadora.
¿Le apasiona? No no, la pasión es el
torvellino revoltoso que no anuncia su llegada. Es inesperada, unica,
escalofriante a veces, tormentosa. Desordenada, toda sentimientos, toda razon,
toda, simple y compleja. Indomable a veces. A esta circunstancia no le cabe la
pasión. La desborda.
¿Qué le cuenta? De su carrera, de su
graduación, de su auto, de su casa, de su mascota, de sus libros, de algún
viaje, de su trabajo.
¿Y de sus sueños?
No, de eso no se habla en esta noche
de espeso firmamento estival.
La luna bosteza enormemente. Se
aburre.
Ellos no, ese clásico bar porteño los
ha sumido en una eterna conversación.
Eterna como la eternidad de los que
no imaginan más allá de las determinaciones. Eterna con tiempo. Eterna sin
infinito. Eterna sin esencia.
Las agujas de cronos se complotan en
la hora indicada. El lo sabe, lo sabe porque nació sabiendo.
Caminamos haciéndoles de sombras.
La luna está tan perezosa que no
quisiera alumbrar sus insípidas existencias. Las estrellas duermen, las flores
decidieron animosamente no saber a perfume, ni a color.
Hasta el aire detuvo su vivaz
naturaleza entre su caminar. Le dio vergüenza agotar su sensualidad de febrero
en tanto espamento de perfección.
Nos escondemos en el umbral para ver
de cerca. Estas son cosas para aprender me digo yo. Y así, medio acobijados,
aprendemos.
Miramos la despedida de un beso y un
adiós. Y un ya pactado reencuentro.
Que emoción!
No, no seas tan tonta, la emoción
nace del misterio, de la intriga, de lo maravilloso que significa lo incierto
en el amor.
Claro que habrá reencuentro, otro
denso perfeccionismo, habrá manos entrelazadas como a las diez, habrá otro
trago como a las once, habrá un desliz pasional en ese umbral blanco y negro
porque se aburrió y perdió el color.
Habrá un calendario. Se fusionarán
los destinos en uno que ya estaba escrito predeciblemente en las hojas de vida
de cada uno.
Habrá una carrera, un auto, una casa,
un perro y dos hijos.
¿Y en el medio? Nada querida. Vos y
yo lo hemos visto.
¿O acaso tus ojos ciegos no lo
vieron? ¿No pudiste ver que se trataba de un buen partido?
Si hay un tipo de carne y hueso detrás de esto, pobre pibe, lo destruiste en dos post. Pero te quedó buenísimo! :D
ResponderEliminarSaludos,
Odysseus.