La
revolución no se lleva en los labios para vivir de ella, se lleva en el corazón
para morir por ella
Yo te
veo. Veo a través de esa mirada que querés mantener impávida. Querés dejarla ahí
quieta, tratando de dominar tus pupilas. A veces se me ocurre que aprendiste.
Que luchaste intenso combate con tu fuero interno. Que dominás tu pasión, tu
dolor. Y tu amor.
Sepultura
humana de lo más elevado que supo albergar tu alma.
Yo te
analizo entonces. Me acerco y casi que te respiro, siento tu rebelión joven y
me apasiona. Cada gesto congelado, centímetros de tu espléndida humanidad. Te
recuerdo grande, sonriente. Todo desafío y anhelo. Recuerdo la corrupción de
mis defectos más miserables frente a la sanación de tu presencia.
Yo
fabrico un juego de memoria. Juego con la imaginación, levanto puentes, tejo
madejas donde enredarnos. Arquitectura de protección. Encierro. Te encierro
para que no te escapes, pero lo que encierro tiene espacio de eternidad.
Yo te
toco. Y mi corazón percibe. El músculo se contrae. Un sismo siento porque no
estás ahí detrás de mis dedos. Te busco desesperada intentando entender porque
parece que huyó tu espíritu. Mis pupilas escrutan tu sustancia y coinciden con
la tibieza redondez que ahora llevás por ojos. Frio, escalofrío, invierno y
oscuridad. Tu mirada me lo traduce y se roba mi aliento. La revolución te
aterra.
No la llevás, no la soportás, no la bancás, apenas la pronunciás. Preferís la muerte bajo la ley que la agonía revolucionaria de llevarme en el corazón.
Yo te
busco incansable sin embargo. Esperanza desesperanzada, se me ahoga un suspiro.
Yo te
increpo. Te incito, evoco el pasado, evoco tu grandeza, evoco ese recuerdo de
lo eterno que supiste ser. Tiesa tu respuesta me desalma. Incapaz impenetrable
derribaste puentes, arquitecturas y monumentos.
Yo
te desarmo y me encuentro con el hedor de la nada. Sos pura convención, no hay
color, no hay pasión. Solo vos. Esa versión de vos, indiscutible tedio de vos.
La
procesión de los sueños y la ilusión quedó sepultada. Porque te faltó. Porque te
venció. Porque tu descarada actitud de éxito se llevó el encanto. Las palabras
pierden su magia cuando las esbozás con lentitud. Ser racional sin naturaleza
de hombre.
Yo te
alejo. Porque el tirano gobierno que te condena es demasiado cobarde para mi
revolución.
No hay comentarios:
Publicar un comentario