Sin medir las distancias.
Ni el tiempo.
Apenas sintiéndose respirar.
En casi llanto se pintó la mirada.
Agitó el corazón.
Sintiéndose viva y casi muriendo.
Corría la sangre acelerada por las venas.
Sintiéndose viva y en tensión.
Atravesó el umbral de sus prejuicios y las múltiples capas de su crudeza.
Se enredó la voz en la garganta.
Se tropezó la respiración.
No se dijeron nada. No hacía falta.
Sintiéndose desarmados se sometieron al abrazo.
Sumiéndose en el otro ajeno.
Ya no otro.
Ya no ajeno.
Ya un abrazo.
Sin distancias. Sumergidos en el limbo. De las almas.
Desarmados.
Armándose en esta fusión.
Transformados en abrazo.
lunes, 14 de mayo de 2018
Microrrelatos
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Belleza contundente en cada verso, como el sol caído entre las hojas.
ResponderEliminarcomo el otoño. inspiracional
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