¿Qué será de la Patria más que el recóndito llamado de la sangre....?
La sangre.
Sumergida en un rincón de esta bestia portuaria, sentí el estruendo lejano de unas palmas.
Cual sonámbula deambule buscándote, melodía.
Iba mareada entre el trajín ruidoso que desarma.
Iba casi que olfateando, tanteando ese tañir metálico de una botas bravas en el asfalto.
Iba buscando los chasquidos de un romance cantado. Sentía a lo lejos aguzando el oído. Subían arremolinadas unas coplas de añoranza.
Ese amor eterno que algún cantor le dedicó a la señorita de sus sueños, entre peña y vino.
Estruendo de fondo rompiendo la jungla de la individualidad, bombos, cajas y ese carnavalito de carpas en enero.
Revoleando pañuelos, concentrados los ojos desarmando miradas.
Qué será de la Patria, sino la sangre. La sangre de Salta, paraíso terrenal.
lunes, 26 de noviembre de 2018
Microrrelatos
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