domingo, 2 de diciembre de 2018

El numero de oro

El Artista cargando su misterio, deambulaba por el amazonas tal vez, o habrá sido alguna turba nebulosa en el sur.
Iba acto creador cautivando a las especies todas con la melodía de la Vida.
Ellas apenas sentían el cosquilleo de su soplo atravesando toda su existencia.
Se sentían traspasadas por el arte divina.
Majestuosa obra.
Abrumadora.
Imponente y humilde a la vez.
La creación.
Ahí estaba yo entonces minúscula. Tratando de entender. Insolente incluso, tratando de ponerle razón al misterio.
Achinaba los ojos para ver si agudizando la vista podía ver algo más.
Ilusa. Estaba queriendo ver más allá de lo que es evidente.
Le pedía al misterio una revelación.
Magia.
Le pedía una respuesta que ya estaba ahí esperandome sin desplegar el show ridículo que mi estrecha mente necesitaba.
Porque el espectáculo era patente. Y espléndido.
El Artista dejo su huella perfecta. Dejo el rastro del amor eterno, perceptible a mis miserias.
Tuvo la sutileza de traducirlo a los ojos del hombre.

Y además tuvo estilo. Lo dejo dorado divinidad.

El Artista develando su misterio, dejando esta fórmula perfecta. Proporción Aurea, número dorado.

Ahí estaba yo minúscula, preguntándome, llena de asombro, cómo es que la humanidad aún se atreve a negarte, Artista de la Creación.

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