En tus ya incontables arrugas, caminos bifurcados que hacen las veces de marco oval.
En las manos que decoras para evadir el recuerdo.
En esa risa. Esa risa y sonrisa.
En la línea curva que se une con tus ojos y los hacen sonreír.
En las evasiones mentales, planetas paralelos en los que transitas la vida siempre que podés.
En el refugio que representa el norte, como si la sangre quisiera salir escurridiza.
En las noches en vela y desvelo. Imaginando, ilusiones.
En ese carácter huracanado que a veces quisieras dominar. Algunas veces. Pocas veces.
En la rebelión rebelde que transitas.
En la pequeñez de tu altura.
La humanidad que habita te busca.
A veces te encuentra en una absurda avalancha de lagrimas, o bien en la comisura de tus labios.
Cuál niña desolada corre al espejo.
Y solo recibe su propio reflejo, aunque quiera que seas vos la que le devuelva la mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario