lunes, 13 de abril de 2020

microrrelato de cuarentena

Desplegando. Tus alas
Desplegandote. A veces lento. A veces intempestivo y tormentosamente emocional. Cómo si el árbol estirara sus ramas endurecidas de invierno. Pues ha llegado la primavera.
En ese movimiento íntimo de comunión.
De fusión.
Dónde tú isla se habita.
Dónde el latido se multiplica.
Dónde la respiración se acompasa. 
Dónde la paz. 
Y tú cuerpo abandona su soledad.
La escena es magnífica. 
Los límites se nublan. 
Lo desplegado se vuelve redondo y circular. Porque sus brazos te rodean.
Te envuelven. Cuna de protección.  Nido refugio. 
¿dónde estás que ya no te veo? 
Es que solo veo a una sola.
Madre y su abrazo.
Eterno.

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