miércoles, 27 de octubre de 2021

atorrelato vol. IV

Como una suerte de transformación única. Como si atravesar ese umbral que te tenia sumergida flotando en el limbo. El corazón en suspensión, lo más parecido a una tierra árida. Devastada. Rota. 
Como si ese sin tiempo también pudiera meterse en una jaula a sí mismo.
Es que suena una música. 
Separo realmente los ingredientes para esa receta de la victoria. Huelo instintivamente la naranja. No sabe a nada.
Y mientras surge la cocina me doy cuenta de lo inmensa que es. Una mansión. 
Son mis plantas pienso.
Me imagino un verano. O un sol. 
Me auto proyecto a una tarde vacacional para recibir al refugio.
Suena esa canción que nadie escucha, que nadie baila, que nadie conoce.
Y yo, mi budinera y mis ilusiones maternales la escuchamos, la bailamos, la conocemos. Sonreímos y anhelamos volver a ser nosotras mismas.
Deseamos que el espacio deje de ser inmenso. Sembramos prefumes de sahumos y colgamos caras conocidas.
Hacete hogar pronto.
Llenate de historias
Del perfume de un budin de naranja
Llenate de acuarelas, lapices y hojitas para pintar. 
Superpoblate de charlas. De confesiones, de velas y rezos.
Hacete hogar pronto, que hoy pinté una mecedora de lectura, arrullo y contemplación. 



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