jueves, 22 de diciembre de 2016

Aura

No sos privilegio del día. Sos el romance de la noche.
Superpoblando el cielo celeste, o la sombra de un noviembre en la que soñaron los amantes que su amor iba a ser eterno. Y les diste tu aliento.
Quisimos replicar tu esencia, apoderarnos de tu encanto. La ciencia quiso recrear tu irradiación. Absurda idea la del artificio del hombre, queriendo enfrascar tu magia entre vidrio reciclable o su versión amigable con el medio ambiente.
Ni siquiera el antiquísimo fuego. Calor, llama perenne. Similar quizás, sensual tal vez. Pero no llega a enceguecer, no llega a ser ese meteoro de intensidad que sos vos simplemente con existir.
En el final del camino allí marcando el inicio de otra nueva vida y eternidad. Esa conexión con este mundo de tiempo y espacio. Esa brillantez con la que se entienden los cuerpos celestes, o los ángeles, lo sobrenatural que habita en tu naturaleza.
Los artistas te rinden tributos. Te cantan odas de amor, anhelan que sus pinceles puedan reflejar al menos algo. Alguna partícula de tu maravilloso ser.
A veces casi palpable, entre esas espesuras de niebla, o entre esos pedacitos de espacio que flotan y juguetean entre lo que vos misma reflejás. Como si pudiéramos tocarte.
Serenidad, seguridad, paz.
La sensualidad de atravesar los recovecos de una persiana que encierra el amor.
La saciedad de un horizonte poniente
La energía de un día nuevo o de una noche llena de historias escondidas por escribir.
Ese destello de odio, de pasión, de tristeza, de pérdida o de esperanza que sabes dibujar en los ojos. Mirada estrellada iluminada.
Esa aura que muchos juraron ver.
Esa luminosisdad que muchos prefirieron no percibir por falta de inmensidad del alma.
Luz, lucesita de sol y luminosidad de luna.
Luz.
Iluminando la vida. Lo eterno y lo que aun está por nacer.

martes, 6 de diciembre de 2016

Ritual.de.amor

Casi queriendo recubrir y maquillar todos los defectos, Maquillaje de perfume, maquillaje de sonrisa. Maquillaje de vida perfecta sin dolor ni desazón. No hay cicatrices detrás del cuerpo. Ocupación. Preocupación.
Maquillas esos hoyuelos. Destacás los ojos, evitás que traduzcan tu alma,  sonreís con maquillaje. Falsedad. Ante todo discreción. Que sea una vida sin reclamos y sin profundidades. Mejor maquilla tus ideas también. Procurá no ser fuerte, procurá maquillar tus ideas. El corazón…mejor que lata bajito.
No se hablá del corazón. El corazón no habla.
Procura la sumisión. Se trata de ritos no de profundidades. Se trata de ocasiones no de eternidades. ¿Se entiende? No juega el tiempo del para siempre sino lo espontáneo.  Lo mal entendido como espontáneo.
En este ritual no se puede hacer eterno el tiempo del amor. El amor es finito, pequeño, raquítico, caliente, infante y poco durable. Caduco. Límite. Amor bajito. Amor ritual.
El ritual de las horas.
El ritual de las madrugadas.
El ritual de la pasión y de los besos que tienen fecha de caducidad. Frescos, únicos, llenos de fuego. Tienen envase con fecha de expiración. Mueren. Muertos, se acabó el ritual.
Maquillaje de buen partido. No hables de tiempos, no hables de vueltas, no hables de uno a uno. No cuentes lo primero que se cruza por la cabeza rayando el mediodía. No vuelvas a pisar el terreno sin antes poseer ese maquillaje a amante perfecta.
Perfume. Sonrisa. Pasión.
Amante sin preguntas sombras de la madrugada felicidad temporal.
Sin caminar, ni se te ocurra viajar imaginando. No se imagina, no se lleva a nadie en el corazón. El corazón no es para nadie. El corazón no es.
No busques caminos comunes, no ates historias, no crees espacios comunes. No imagines canciones en el fondo del ritual.
Maquillaje de amor casual. De amor limite, de amor adolescente, de amor primavera.
Mujer sin ideas, mujer maniquí. Mujer cuerpo. Parte del ritual.
Salvo que.
Salvo que exista la rebelión, salvo que…pienses. Salvo que te pienses. Salvo que la salvedad a los rituales, sea el amor.
Salvo que la salvedad sea que crees, que seas artista, que sueñes.
Recrea, reconstruye ese amor sin maquillaje.
Ese amor que siente mariposa estomacal. Amor de dedos en sudor de nervios por que llegue el amante. Amor que  cuenta horas, amor sin espera. Amor sin angustia.
Amor ritual. Ritual de amor. Amor sin rutinas. Amor del silencio que dice, expresa, grita, extraña, siente y habla. Donde hablar no es metáfora.
Amor despojado y desnudo de tapujos y de maquillaje
Caricia a las heridas, remedio a tu insanía. Amor que comparte el dolor, sonrisa imperfecta. Amor que besa sonriendo. Amor que sonríe besando.
Mirada sincera, océano de verdad, ventana a una misma.
Así sean las dos, las tres o las seis. Ritual de abrazo. De beso en la nariz. De garganta seca de la emoción. Ritual de ilusión. Ritual de volverte a ver.
El ritual magnifico de una caricia inesperada y esperada, anhelo del alma.
Casi que.
Corazón a cara lavada. Mejor amante. Mejor ritual de amor.
Es que no hay mejor maquillaje para el corazón que amar. Amar sin tapujos ni peros ni impuestos. Ni perfumes ni sombras ni rubor.

Ritual de amor amar sin ritual.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Florece Flor

Moho pasto en podredumbre. Olor a nauseas. Angustiosa sustancia que emana subterránea. Barro, nigérrimo lodazal.
Expresión de las vísceras que no pueden respirar. Suspiro de muerte
Sumergida y enterrada. Ahí yaces moribunda pequeña esperanza. Irónica prueba de tus desamores y asperezas. Ironía de ser romántica e ilusa a la vez.
La ilusión de renacer te mantiene coloreada. Conservas profundo tu color blanco pálido.
Tu color de luz. La luminosidad de tu presencia.
La mano siniestra del tiempo penetra en el agua estancada donde te sumergís y te hunde aun más. Más abajo del abajo has de perecer loto.
Morir flor ahogada por tu propia tristeza.
Morir o renacer
Fenix floral
Resurgir entre aguas turbias. Firme tu belleza se atreve a desafiar lo oscuro que te rodea.
Lo podrido sana y revive. Se cura un poco con la salud de tu existencia
Fortaleza arraigas tu existencia en los destellos de felicidad fugaz que pudo retener tu memoria.
Renacer recrear reinventar. Repensarse con las cicatrices que hay y las que habrá.
Desafiar el espacio y el dolor.

Flor de loto no mueras, que está en tu naturaleza siempre florecer.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

La bomba

Bombea bomba bombea.
Ordenada y esquemática. Con apenas una descoordinación en tu canto de sangre. Un soplo de aire. Un ritmo arrítmico. Sin problemas, no significa más que una peculiaridad en tu bombeo de bomba.
Un soplo cardíaco. No impide tu liderazgo casi racional.
Dirige la orquesta. Sinfonía dulce y acompasada del cuerpo. La corporeidad se mueve, piensa, sigue pacifica sus órdenes. No pretende rebelarse porque no estaría en su naturaleza.
Se pone a tono con las ideas. Ese impulso eléctrico cerebral hace que las ínfimas neuronas se conecten. Energía en movimiento. Ciclo vital del cual es motor. Bomba Bombea.
Siente con extrañeza. Extraña sensación. Control motor acorazonado, que nada se te escape. Que el cerebro calculador no se descontrole, que la conexión siga intacta.
Perdura esa extrañeza. Es casi un dolor intenso. Revolución, se pierde el control. La panza es la que grita, las pulsaciones se te descarrilan de las venas, la sangre brota a borbotones y corre río arriba y rio abajo. Perdió su esquema esquemático.
Y no se va. Se vuelve cada vez más intenso. Quizás es ese soplo…la falta de cordura hace que delire. El cuerpo reacciona espasmódico, los glóbulos se revuelven y salen esparcidos por los canales y fluidos. Alerta máxima y roja. Fiebre. Elevada temperatura delirante en defensa propia del invasor que extraño acude a estas sensaciones punzantes y dolorosas.
A la vez astuta bomba percibís que se trata de una profunda dicha. ¿Dicha? Si alegría, emoción, risas internas, como si sonaran campanas cascabeles, primavera estomacal.
Craneo conecta corazón y envía la desopilante respuesta: Se trata de amor.
Los dedos se entumecen, los nervios se descontrolan y terminan resultando una risa desgraciada sin ni siquiera algo de angelical. Es más bien un espasmo de sonrisa.
Los sentidos han perdido su rumbo. Se afinan, se dilatan las pupilas, se huele hasta el oxigeno, se siente el terciopelo de los pistilos de las flores, escuchas el aleteo fugaz de alguna mosca redundante.
O muchas moscas.
¿qué hacen acá? ¿de dónde salieron?
Qué desagradable invasión, que falta de atino, que desgraciada oportunidad. Revolotean incansables, hartantes y se multiplican como agujero negro en ebullición.
El paso se vuelve lánguido. Los sentidos se desafinan. Las pupilas pierden su luz. La respiración de torna flemática, pausada
La bomba se rodeó de moscas. La bomba ya no bombea y ha muerto, porque la han roto.



Se ha llenado de moscas y ha muerto de amor.

jueves, 18 de agosto de 2016

Memoria Selectiva

¿Vieron que pasó? ¿Vieron que fue una noticia? ¿Que ahora resulta un memorioso recuerdo? Un retoño nuevo en nuestro almacén de memorias. Este misterioso lugar donde seleccionamos lo que nos importa guardar para la eternidad, y cuando lo necesitamos lo traemos al presente. Lo conectamos de nuevo con el yo.
Porque al presente lo vivimos desconectados.
Porque suena más armonioso hablar de la lejanía de la falta de paz. Dejemos los eufemismos. La no paz es la guerra.
Es la guerra interna que deberíamos debatirnos los hombres callados y silenciosos. ¡Pero OJO!. No seas atrevido que la humanidad es muy memoriosa…no sé donde, ni de qué. Al olvido sabemos jugar muy bien todos. Esa mirada esquiva porque duele, porque está lejos y porque total ¿qué? Yo nada puedo hacer.
¡Como pecás de ausencias eterna humanidad! Cómo te gusta jugar a la preocupación de la lejanía. Cómo te llenas de espumosa lástima verbal.
Sólo concepto. ¿Por qué vieron que es más fácil tratar con el concepto que con la propia humanidad?
La guerra no es una noticia, no es una imagen, no es la miseria ajena y lejana, la guerra es el presente.
Este presente que arruga las profundidades del alma y nos despierta un desgarrado dolor. Porqué NO estoy lejos, porque perdimos la capacidad de distinguir entre un recuerdo y un hoy.

Porque no es un recuerdo ver el silencio en un bombardeo. Ver los ojos fijos casi increpando al hombre que no sufre su dolor porque prefiere que sea un recuerdo, porque la sangre inocente que se limpia en una silla no es una foto de revista. No es noticia. Es el presente. El presente en guerra.



http://www.lanacion.com.ar/1929215-la-imagen-del-nino-que-nos-recuerda-el-horror-de-la-guerra

jueves, 7 de julio de 2016

León

Frágil balanceo se despierta ¡qué sueño! se hecha un bostezo.
Fibra capilar va extendiendo sus tentáculos. Suaves y blancos.
Emprolija su cabellera; es que ese tibio balanceo se transformó en viento. Leve brisa pero suspiro al fin. -ojalá sea sólo eso- piensa. Suave nomás.
El campo donde habita la fiera también está poblado de diminutas florecitas amarillas que se salpican con descontrol. Sin orden, son simpático caos floral.
Caos que da la sensación de orden. Están donde deben estar y generan suavidad. Pomposa manta amarilla color sol. Invita a siesta. ese dulce sueño de sol de otoño que deja tu corporeidad marcada en el prado.
Y las aplasta.
Pero amanece. No es siesta y para eso hay que despertar a la fiera.
El rey extiende sin problemas su melena. la enarbola y la sacude hasta quedar en redonda circunferencia. Cual corona peluda lo conforma. Y lo hace único.
Disponible a desplegar toda su belleza celestial sobre el campo verde.
Pequeño blanco rey.
casi que encierra un juego milenario entre sus dientes. Ese cosquilleo que acompaña el viento. Inhala. Exhala.
Esa vida fugaz que rodea a la realeza entre risas infantiles.
Muchos sólo lo contemplan. Admiran sus dientes, su corona de cristal. Su perfecta redondez.
Otros prefieren salpicar el cielo con su belleza.
Belleza perenne que muere y perece...para luego volver a nacer.
Viento enojado. Soplido de la naturaleza se embronca y arranca de raiz al pobrecito león que se balancea con gracia y destreza.
Y ahí salpicando su vida va muriendo en el cielo que se lo lleva con avidez.
Y allí va rompiendo el firmamento celeste.
Allí muere el león. Perdió sus dientes.
Allí se termina la gracia de la que sólo queda un botón.
Allí el viento desarmó a un dientes de león.

martes, 5 de julio de 2016

Condimentando

Saborizar, sazonar, darle vida, realzar el sabor; ser ese gusto para que no sepa insípido. Color, cuerpo, armonía.
Sal Salando y exaltando sabores.
Poniendo en su lugar cada nota de color. Especia deseada y codiciada. Ambición de los hombres.
Sal de la tierra y luz del mundo.
Saborizar sazonar. Hacer doler.
Va escurriéndose a carne viva, exaltando ese pesar punzante que estaba callado. A propósito silenciado, tapado, vendado. Puesto a oscuras de tu sabor a sal.
Yaga dolorosa profunda y sombría. Escondida. Pero la sal siente y la busca. Se esparce en el cielo granos de cristal, como vidrios calan, roen, lastiman lo lastimado.
No hay bálsamo. Suave consuelo. Fría nieve al calor del dolor.
Sal que da luz. Pone en luminosidad toda tu miseria. Saboriza tu herida, Sazona tu lastimosa humanidad.
Se arrastra suave, lo bordea, hace que te estremezcas. Temblor y espasmo penoso. Y Sangra. Borbotones llenos de cristal.
Te rodea ese océano espumoso, bordea la zona. Y la cubre para sacarla fuera de sí. Pus, peste.
Sal regodeándose de esa herida no sana más. Es que tu dolor es su vivacidad. Su razón de ser. Su dicha.
Ese adiós ácido. Alimonado y agrio. Suspiro de tu alma. Aguja interna. Sangrado intestinal.
Vigorosa corre a su encuentro. Sazón que busca aprehender el dolor y dejarlo ahí inerte autoconsumiéndose y cubriendo de costra dolor lo sano que lo rodea.
Llanto que empezó en tibia lagrima. Se desliza inocente hasta que el sabor sabe a sal. Llanto sin fin. Llanto sabroso, sazonado, condimentado.
Al fin la cáscara ya se ha hecho. De vez en cuando esa mirada. Esa ausencia, ese vacío ese no gesto que pudo ser, confirman tu humanidad. Y la sal. Penetra, se entromete curiosa e instintiva, con arte milenaria, se salpica bien profundo.
Es que el tiempo no cura. Solo pide más sal.

sábado, 23 de abril de 2016

Persona Paraíso.

El reborde de tu identidad es a veces claro y a veces confuso y doloroso.
A veces vívido y a veces tan oscuro y retorcido que no sabemos si…sos.
Emergés majestuosa, excéntrica, única ¡claro! Toda salvaje esperando que te conquisten, que se enamoren de tu fauna, que tus perfumes los encanten, que ese silencio provocador de sonrisas que te penetra de noche, los tome por sorpresa y no los deje ir. Y abandonarte.
Visitantes inquietos. Pasajeros arribando sobre tu geografía, llenos de esperanza. Ponen todo de si. Te transforman, te retocan, sos parte de ellos y ellos de vos.
El cielo contempla horas de domesticación.
Noches de visitantes festivos y alegres enamorados de tu insania y de tu verdosa complexión.

Pero la oscuridad es parte de tu interior.
Todo muta, hasta que deja de mutar. Todo se mueve hasta que el miedo lo paraliza. Hasta que tu esencia rabiosa se esfuerza pero ya no puede crecer ¡torpe sos! Domesticada eras.
Sabés lo dócil que tu virtuosidad puede ser pero no querés que construyan un puente al firmamento. Te cuesta. Te duele la naturaleza tempestuosa y tu carácter no entiende de moralejas.
El visitante…Ellos, se hastían. Es que no das tregua.
Tejerte un camino que te conecte firme y segura es un plan que vos misma saboteás.
La visita entonces, es tan pasajera, tan fugaz.
Visita turista. Transformó, enamoró, cuidó y exigió. Porque le correspondía exigir. Pero tu rebeldía infundada no la dejó transformarse en habitante.

Visita turista pasajera dolida.
Se fue.

El reborde de tu identidad es a veces claro. Encantador.
Tu modo, es isla.
Soledad isla no se anclan en tu geografía. Los obligas a sólo pasear.
Persona paraíso. Persona de paso.

Isla.