lunes, 18 de mayo de 2020

Poesía fallida I

De esos momentos, donde mi casa se pone rosa. 
Al alma le pesan los segundos. 
Quisiera traer ese perfume a mate o a café. Quisiera que ese fuego de lo que se quema de fondo en la hora de las brujas se meta entre mis pies y me abrigue.
Porque anochece más temprano, al día ya le da pereza sonreír tanto. 
Y porque las estrellas se adueñan del firmamento. Precoces. 
Y se me escapa la poesía de los labios. O de la mente. 
Se apagan los árboles de otoño y tu ausencia se robó Mayo. 
Cuando mi casa se pone rosa y sabe un poco a tragedia. 
Melancolía que bien supo ser poética. Hoy es solo el hastío recurrente de lo incierto. O de lo único cierto. 
Que te extraño.

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