Seducido por la textura de su integridad, la firmeza de su cuerpo.
Curvas y contracurvas.
La perfecta redondez de algunos vértices.
Percibe ya mas de cerca a su boca el perfume tan único. Fuerte, demoledor, exitante. Sensual. Se le hace irresistible controlar su instinto.
Y la posee. La hace suya. La devora con devoción. Siente que es escasa. Que hace tanto que la anhela.
Se sumerge en un extasis único. Aprieta su cuerpo contra el paladar y explota.
Fusión de su humanidad, han dejado de ser dos.
Y ella explora toda su boca, deambula dejando rastros de su existencia. Saboreando también su propia entrega.
Se deja poseer. Casi que sin opción. Va deshaciéndose.
Y cuándo esta marea ácida de placer ya no queda. La traga.
Se comió un mogul extreme en plena cuarentena.
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