martes, 20 de agosto de 2013

Cireneo

Despiertas hombre.

La madre de tus hijos duerme. 
 Duerme placida sumergida en un sueño elegante y casi imperceptible. Despiertas y hace tanto calor.  Calor desierto. Hay sabor sulfurado en el aire.  Esta ciudad tumultuosa ha perdido el silencio ya.  El bullicio es moneda corriente. ¿No sería mejor cambiar de aire?  Sumergido en la idea, la pequeña te tironea. ¡Ha dicho arriba! Y es incorregible. Arriba será. ¿Porqué tanta inquietud jovencita?
Otro espectáculo vienen a darnos los hombres del imperio. Otro dolor. Otra justicia. Enjugo mi rostro agrietado por la edad y esta Palestina cruda que escribe sobre la piel las letras de su aridez. 
Voy simple, voy color arena. Me mimetizo entre la muchedumbre exasperada  Están cerca nuestro y la niña se me escapa entre las mujeres desconsoladas. 
Y ahí te veo. Veo tu naturaleza sufriente. Veo tu sangre. Y veo tu castigo.  
Mis ojos no ven otro hombre mas que eso. Veo un ladrón, veo un agitador del orden, veo un blasfemo. 
Y ellos me ven a mi. 
Y me obligan. 
Orden estricta. ¿Yo? ¿Ayudar a un enemigo de Roma? Ingenuo me opongo. ¡Que me importás a mi Roma!!  ¿Yo? ¿Manchar mis ropas con el sudor de este desconocido? ¿Llevar su propio patíbulo sobre mi inocente humanidad? 
Pero la niña me mira. 

Hombro a hombro. El tuyo es tanto mas fuerte y joven y asimismo parece tan doloroso. Nos elevamos. 
Y veo toda tu figura erguida a mi lado. Mi enojada vista ya no ve, mis ojos encuentran. Los tuyos. Y ahí ya no te veo. Te encuentro. Te encuentro hombre y te encuentro mi Dios. Pagando mi soberbia. 
Coronado con sagaces espinas. Doliente, insultado, injuriado. Y me atrevo, o me quiero atrever a decir algo. La voz no responde. Y al solo encuentro con tu mirada toda misericordia me ahoga. 
Y te veo generoso compartiendo tu madero con este incrédulo. Y camino, no atrás, no delante, a tu lado nazareno. 
Extiendes tus manos agrietadas sobre mi espalda y me abrazas. Abrazo amigo. Sos el consuelo. Camino a la muerte, sos paradojicamente mi consuelo. 

Aquel Gólgota no supo de grandezas mas grandes. Aquella tierra no recibió mas preciosa sangre que la derramada por el crucificado. Y aquel Simón no supo de amor mas magnifico ni de generosidad mas perfecta. 

Despierta mujer. Insisto. Hoy he encontrado a Nuestro Señor.

domingo, 18 de agosto de 2013

polvo eres, y en polvo te convertirás

¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?

Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.





Muere lentamente tu esperanza.
Muere marchitándose, padeciendo un crudo invierno.
Envejeces.
Te agrietas. Sabor a azufre y olor a funeral.
Segundos atrás fuiste gloria. Y honor.
Te traigo recuerdo, de noviembre, de amor y de verdad. Te recuerdo, como joven ilusión. Hago silencio. Y las bombas dejan de caer, y la muerte deja de jugar entre nosotros, y la paz libre salpica su olor sobre nosotros.
Te traigo recuerdo de patria. De espíritu lleno de ilusiones. De vanaglorias. De memoriales eternos que imaginé escribirían de mis hazañas.
Gran paradoja. Verticalidad de héroe y horizontalidad de santo.
Sos guerra. Sos vida, sos muerte, sos libertad.
Elevas al hombre a su condición de héroe. Escribís su nombre en glorioso epitafio, para ser recordado por jóvenes generaciones venideras. Por millares de patriotas que juran lealtad al mismo suelo que defendiste.
Disminuís.
Sos la razón de un suicidio de invierno, o el motivo por el cual tu vida recobra sentido.
Sos el valor, el honor, el sacrificio, la resignificación de la camaradería, la renuncia. Sos el nuevo sentido de los olores, de los amaneceres, de los rostros a quien dejaste en ceremoniosa despedida para cumplir tu deber. Sos el peso de la palabra deber. Sos el sentido más pleno de la palabra servicio.
Sos el rechazo, la deshonra, el desprecio y la espalda de un silencio magnifico. Sos los ausentes en el retorno a casa que quisiste que estuvieran. Y fueron ausencia. Sos el dolor que no podés expesar por falta de coraje. Sos el compañero muerto en la trinchera por tu error. O por el error ajeno. Sos el testimonio vivo de la omisión.
O de la misión.
Sos toda grandeza y toda miseria.


Ante mis ojos enrojecidos por el humo de la pólvora veo santos varones, veo héroes y veo también humanidad miserable arañando el suelo con las bajezas de su naturaleza.
Veo a mis camaradas dejar de serlo y abandonar su puesto.
Veo la soledad y veo a quien creía desconocido compartir su ración con este soldado que lo creyó poco leal.
Sos guerra. Sos justicia y soberanía. Dolor y grandeza.
Paradoja a veces incomprensible del misterio de la humanidad.
Hoy te pido patria mia, que a mi regreso, sea en cuerpo o en recuerdo; no eleves un epitafio por el éxito, sino te pido que me conserves en la memoria de quienes te soñaron grande y justa.
…todo muere, polvo eres, y en polvo te convertirás…
Más vale vivir siendo bien hombre; que queriendo ser el héroe de una historia de vencedores y vencidos.
Miseria humana eleva tus ojos hacia lo grande y vence las paradojas de la vida para volverte eco en la eternidad.

martes, 30 de julio de 2013

Estar. Bien.

bienestar.
(De bien y estar).
1. m. Conjunto de las cosas necesarias para vivir bien.
2. m. Vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad.
3. m. Estado de la persona en el que se le hace sensible el buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica.


Tu bien, debería necesariamente reflejarse en mi bien.
Porque entrelineas, bienestar, es un sencillo y armonioso estar bien.
Para que esté bien debe ser. Lo que es.
Yo soy estos hoyuelos, estos sueños, estas angustias y estas penas. También soy la profesora de algo, la alumna de otro algo, la hija, la hermana, la amiga, la prima…
Fui. Y Sigo siendo.
En esencia yo. Estoy.
Estaré bien?
El límite delgado que recorre el bienestar. Tan único, tan difuso, tan pensado, deseado y anhelado por generaciones.
Tantas ideas fueron entretejidas en la marea del bienestar. Tantos olvidos. Tantos remplazos por solo elevarse en el podio de la vanagloria y del consumir.
Acaso tener es bienestar? Hasta donde mis paupérrimos años me permiten ver, tener no es estar. Y mucho menos ser.
Pensemos, la RAE nos dice que estar bien es el conjunto de cosas necesarias. ¿Cuáles son tus necesidades oh buen hombre Adán sino tan solo los valores que no predicas? ¿qué tan necesaria es tu espamentosa tenencia que es pura tierra? ¿qué tanto te definen tus relaciones vacías vividas en un mundo virtual sin afectos?
Qué cosa necesaria me parece el saberse libre de las cosas que necesariamente no nos hacen ser quienes somos.
Pero la RAE insiste. Y fantaseo con que en lugar de pasarlo bien diga dedicarse al ocio creativo. Quizás porque por pura pereza y una buena cuota de soberbia siempre quise ser un intelectual. Y producir sólo a base de cómodas dosis de inspiración.
Holgada, dice, abastecida, profesa. Abastecida el alma, satisfecha la persona. Eso digo.
Y llevándose el último puesto, vemos una suerte de esbozo de la personalidad. Lejos de la sensiblería.

Estar bien.
Es desearte el Bien. No cualquiera, no un buen día, no un lindo descanso. Digo, mi estimado, te deseo el Bien.
Es sonreír. A costa de ningún esfuerzo. Es inflamar los cachetes y dejar que se reluzca tu carnaval de dientes salpicando alegría.
Es padecer frío y tener a quien abrigar.
Es el agotamiento de una vida llena de vocación y pasión. ¿¡porque le das la espalda al cansancio que vale la pena!? ¡al esfuerzo! ¿acaso te creés magnánimo sin esfuerzo y con éxito? De que metal perecedero estará hecho tu trofeo…
Es amar sin medidas, sin comas, sin puntos, sin peros y sin porqués…muchas veces sin porqués.

Estar bien.
Es estar caminando siempre hacia lo alto.
Es callar para escuchar. Y escuchar para aconsejar.
Es dar mano amiga y extender los brazos todos para recibir ese consuelo que por ímbécil soberbio no querés recibir.
Es, también, leer un buen libro en enero, o en julio, o todo el año.
Es atesorar todos tus buenos recuerdos y olvidar cual hoja al viento los dolores. Sólo quedarse con la escuela que ellos han creado en la fortaleza de tu mirada.
Bien estar.
Bien es caerse y volverse a levantar.
Bien es un no sin pelos en la lengua en lugar de una promesa boba que se creyó ser un superhéroe.
Bien es llenarse de inquietudes a resolver. Y resolverlas.
El bien estar, no es el bien tener.
Es el bien saber, pensar, creer y querer.


bienestar.
(De bien y estar).
1. m. Estado de la persona donde se dilata el alma. Por querer el Bien para ella y para otros.


domingo, 30 de junio de 2013

1/4

Brindo por las mujeres que derrochan simpatía

brindo por las que vuelven con las luces de otro día

brindo porque recuerdo tu cuerpo, pero olvide tu cara

brindo por lo que tuve porque ya no tengo nada


Un cuarto de un todo es menos que la mitad, pero es mucho más que el principio.
Es mucho menos que el final, suponemos, y está más cerca de lo nuevo que de lo viejo.
No creo que con un cuarto venga la sabiduría, ni la altura, ni estar a la altura de nada grandioso. Creo con fidelidad que un cuarto viene cargado de amor, de ilusión, de derrota, de fracaso y de un extremo sabor a búsqueda e inquietud.
Un cuarto de una torta significan dos almuerzos livianos, un cuarto de pan es cena de a dos, las seis menos cuarto son quince minutos remolones.
Un cuarto es un casi chopp. Una pinta diríamos.
Un cuarto es lo que ya no me falta para dejar el estudio y vivir de la profesión.
Un solo cuartito mínimo espacio tiempo fue necesario para saber que nuestra amistad iba a ser eterna.
Un cuarto es un boceto, un casi dibujo, un lápiz que tiene toda una vida por delante, son dos vasos de fernet para brindar y dos copas de un malbec en un jueves de lluvia.
Y acá me tenés, destino imperativo. Cumplí ya. Cumpliste. Fuiste.
Esperate un segundo querido. Yo SOY.
Soy ese cuartito de altura que no quiere crecer más.
Soy ese cuarto semi redondo en invierno porque el cacao me pondera.
Soy un cuarto de hermana, de amiga, de hija y de madrina también! Soy sólo un cuarto porque mis pies solo recorrienon este camino.
Soy TODO un cuarto de hoyuelos y mal humor.
Soy un cuarto del artista que quisiera ser, y la breve ilusión de un escritor amante. Del que ama profundamente y para siempre.
Si los cuartos son ojos asomados de arrugas de sonrisas poderosas entre amigas, quiero un medio, y un cien por cien.
Si los cuartos son tropezones que no son caídas, te pido más de uno. La fortaleza es caer y mirar al cielo.


Brindo por este cuarto. Y por los medios que faltan por completar.



jueves, 2 de mayo de 2013

Hoy invita el.


Llovés. Llovés tanto río abajo y río arriba.
Vas tan aletargado día de otoño
Das pereza y despertás vagancias ajenas y propias.
Pero inspirás.
Mi vecino colectivero me mira porque parece que lo miro.
No te miro, no me interesa. Miro lo que es mas grande y único. Miro porque afuera hay creación y llueve.
Y me acuerdo. Si tuviera que vivir tan solo dos días tendría que crecer, llorar, tener coraje, amar y odiar en tan solo dos días.
Y pensar que tantas grandilocuencias son en vano sin eso: coraje, dolor, amor.
Y pensar que vivimos acumulando sensaciones tan pasajeras y dejamos pasar un abrazo bien puesto, un llanto desconsolado como la gente y una promesa de amor eterno.
Se me acaba el paseo, y entre un sueño de ojos abiertos me bajo al mundo real que vive en la pura irrealidad.
Llovés jueves.
Invitás, jueves de otoño.
A pedir perdón, a sonreír sin disimular y sin un solo motivo, porque tal vez no lo haya.
A mojarte un poco.
A caminar en medias sin prejuicios.
A hacer al menos una cosa con amor, a dormir la siesta, a cualquier hora, a llamar a un abuelo, o a rezarlo. A escribir una carta y no un mail.
A no enumerar tareas sino a amar misiones.
A no enumerar por favor.
Hoy invita el jueves.

Y una invitación no se le niega a nadie.

martes, 30 de abril de 2013

de azules y perdices

Sueño intranquilo, nervioso, mis ojos redondos y alechuzados se abren en este fabuloso día de noviembre.
Ya es noviembre! Hay jazmines, así, blancos y exquisitamente perfumados. Me deslizo con suavidad tras los pasillos y crujen las maderas cálidas entre mis piececitos, me sumerjo en el patio, cada hebra verdosa y húmeda se entromete en mis dedos llenándolos de vida.
Hay sol.
Solazo.
Febo magnifico de noviembre.
Y cierro la ovalada mirada para solo sentir las cosquillas de sus brazos que me acarician calurosamente.
Mis amigas, mis amigas hermanas están conmigo.
Son las que traen todas esas pinturas, esas flores, esas cintas.
Casi siento que dieron la vida por ellos, y sortearon peligros para conseguirlos.
Me entrelazan moños caseros y ponen su cuota de amor para endulzar con dulce de miel mis cachetes.
Veo y sobre todo huelo.
Huelo fresia, huelo cerezas, veo pecas tintineantes entre mis hoyuelos.
Extiendo mis siempre bracitos entre gasas y tules
¡Qué suaves y delicados!
Están impecables. Con sabor a único. A mío. A mí misma.
Me siento única. Esplendida. Radiante y todas esas cosas que se dicen de las que van blanquecinas por pasillos con alfombras color rubí.
Mi amiga hermana tejió para mí un ramo.
Con un lazo perfecto coronando las margaritas. Ellas eran el tutú magnífico de una bailarina.
Redonda regia luna. Gobernando el firmamento e invitándome a soñar.
Uso esos zapatos noventeros de mama novia.
Escondo una cinta azul escarlata entre el tutú de mis bailarinas margaritas.
Me rebalsa el corazón con el anillo prestado, que se acompaña con el viejo. Se emparejan en armonía.
Ya está. Es hora.
Todo el futuro en blanco recobra hoy su sentido.
Camino sigilosa, exultante, radiante.
Camino novia.
Camino vida, camino sueños.

A comeeerrrr! Grita mamá interrumpiendo la escena. Y corremos todas, perdiendo tules por todo el patio de mi córdoba infantil.

Si. Es que yo a los seis también jugué a ser la novia perfecta con mis amigas, entre tules perfectamente ataviados, cintas y anillos fuxias (obvio) de bolsitas de cumpleaños.

Hoy por suerte no espero a que me llamen a comer para saber que es toda fantasía.


Y toda realidad.



miércoles, 24 de abril de 2013

Buen Partido


Sonrisa intacta. Perfecta, enceguecedora. Casi podemos percibir las 45 cepilladas y lustres que sus pobres molares e incisivos recibieron esta entrada tarde antes de salir.
Todo cuidado, medido, prolijo, reglamentado, esquemáticamente ubicado en su lugar y orden.
Parece saludable, claro que lo parece, no seamos tontos. Huele salud y deporte. ¿Qué? Jugará dos veces al futbol, ¿al rugby? ¿Practicará natación? Seguro.
Detenete en su compostura. ¡Helo ahí! ¡ Oh perfección! Impecable. Como si sus músculos estuvieran perfectamente controlados y respondieran al compás de una suave orden para moverse.
Bendita arruga que te asomás en el borde semi perfecto de su remera. Está incómodo por ella. Claro que si. Se arrepiente de no haberla revisado antes de salir. Su minucioso control se escapó de las manos. Pero el aun es astuto, digamos que es inteligente, si si, démosle ese crédito. Así que habituado a sobreponerse con ese festival de sonrisa que lleva la esconde para que ella no la vea.
Cual lupa maliciosa, nos acercamos, ¿puede ser? De cerca capaz encontremos algún error, algún desliz, algún impase, alguna otra arruguita que no haya podido esconder.
¡Qué personaje mas unico! Impecable va elaborando oraciones. Se reiría de cómo hablamos, claro que sí. Hasta se burlaría de la desprolijidad con la que escribimos. Le parecería soso y sonso escribir.
Nada esta echado al azar. Su mente controlada no deja puntada sin hilo.
Los segundos de su vida están milimétricamente controlados y ubicados donde el los quiere tener.
Ella lo mira. Todo en el parece brillante, único, esplendido y lleno de sentido. Nada al azar querida. Nada al destino, moira, ridícula combinación de circunstancias y casualidades, providencia. Nada ¿entendés? Todo fríamente calculado mi estimada.
Sólo contemplala, sus mejillas sonrojadas reflejan toda la perfección que el le transmite.
Lo ve heroico elevarse ante su naturaleza.
Lo ve fantástico, lleno de vida, ve traspasar las hojas de su calendario vital plagadas de su perfección absolutamente encantadora.
¿Le apasiona? No no, la pasión es el torvellino revoltoso que no anuncia su llegada. Es inesperada, unica, escalofriante a veces, tormentosa. Desordenada, toda sentimientos, toda razon, toda, simple y compleja. Indomable a veces. A esta circunstancia no le cabe la pasión. La desborda.
¿Qué le cuenta? De su carrera, de su graduación, de su auto, de su casa, de su mascota, de sus libros, de algún viaje, de su trabajo.
¿Y de sus sueños?
No, de eso no se habla en esta noche de espeso firmamento estival.
La luna bosteza enormemente. Se aburre.
Ellos no, ese clásico bar porteño los ha sumido en una eterna conversación.
Eterna como la eternidad de los que no imaginan más allá de las determinaciones. Eterna con tiempo. Eterna sin infinito. Eterna sin esencia.
Las agujas de cronos se complotan en la hora indicada. El lo sabe, lo sabe porque nació sabiendo.
Caminamos haciéndoles de sombras.
La luna está tan perezosa que no quisiera alumbrar sus insípidas existencias. Las estrellas duermen, las flores decidieron animosamente no saber a perfume, ni a color.
Hasta el aire detuvo su vivaz naturaleza entre su caminar. Le dio vergüenza agotar su sensualidad de febrero en tanto espamento de perfección.
Nos escondemos en el umbral para ver de cerca. Estas son cosas para aprender me digo yo. Y así, medio acobijados, aprendemos.
Miramos la despedida de un beso y un adiós. Y un ya pactado reencuentro.
Que emoción!
No, no seas tan tonta, la emoción nace del misterio, de la intriga, de lo maravilloso que significa lo incierto en el amor.
Claro que habrá reencuentro, otro denso perfeccionismo, habrá manos entrelazadas como a las diez, habrá otro trago como a las once, habrá un desliz pasional en ese umbral blanco y negro porque se aburrió y perdió el color.
Habrá un calendario. Se fusionarán los destinos en uno que ya estaba escrito predeciblemente en las hojas de vida de cada uno.
Habrá una carrera, un auto, una casa, un perro y dos hijos.
¿Y en el medio? Nada querida. Vos y yo lo hemos visto.
¿O acaso tus ojos ciegos no lo vieron? ¿No pudiste ver que se trataba de un buen partido?

miércoles, 17 de abril de 2013

Insípido


Cfr:
Adj. Falto de sabor.
Falto de viveza, gracia o interés


Degustación previa de uno mismo.
Saboreo, huelo, al tacto respira. Es.
Es como las cosas son.
Dicen que pasa, que cambia, que no permanece.
Sin embargo, yo veo que el olor de su propia naturaleza está ahí en algún lugar. Quizás si me dejara ver debajo de esa capa espesa.
Degusto. Saboreo.
¿Agrio quizás?
No. Para ser agrio debería haber una suerte de amargura profusa y conocida. Sabida, bien pensada y planificada. Es alimonado, cítrico y casi convulsivo. Pero no es agrio.
¿Dulce? Como el néctar, como el amor correspondido tal vez. No, no. No es dulce.
Dulces son las sonrisas pobladas de ternura. Dulce y grandiosa es la brisa de una eterna cumbre que dilata el alma, siempre inquieta.
Este saboreo no es de grandeza, ni de pasión, ni de dolor. El dolor dulce de los amantes que dan sin esperar nada a cambio. Por puro bien, pura generosidad, pura complacencia del bien amado.
No hay, no es, no sabe.
¿Suave? ¡Calla!! Suave es la plegaria de los niños y el sol de aquel enero lleno de ilusión.
Ni siquiera podría decir de vos que sos áspero. Para ser áspero hace falta vivacidad, astucia, amor por algo, algo por que amar.
Veo entre tus ojos traslucidos la mismísima nada.
Huelo el olor prefabricado. Oles como huelen los que no huelen ni a dolor ni a pasión ni a sueño.
Preferiría que ni siquiera quisieras intentar tener algún perfume.
Sabes sin sal. Sin limón y sin ron.
Ni a inspiración ni a cansancio.
Al tacto, aburrido, soñoliento, estupefactos se quedan los dedos queriendo sentir lo imposible.

Me alejo con sonora confusión.
Creí que eras.

Y es que sos. Sos uno más del montón.


martes, 2 de abril de 2013

Notificación


Nublosa existencia. Etérea, volátil, fluida, tenue. Insípida y llena de sabor.
Suspendida. Contenida en silencio. Rabiosa y pacífica. Hasta corrosiva.
Sabor agrio alimonado.
Cítrico va corroyendo las heridas que apenas habían demarcado su existencia. Las profundiza, las hace vórtice ineludible. Túnel interminable e insano.
En cada despertar va madurando en soledad. No hay síntomas, no hay reflejo. Hay pura confabulación en tu contra.
Claro que estas cómodo, sujeto a los destellos de felicidad que la rutina te regala como sospechosas caricias de una realidad llena toda de ficción.
La sonrisa se va desdibujando. Se vuelve trazo diluido, borrosa palabra es la carcajada que tu esencia ya no emite. Ninguna risa parece albergarse en tu profundidad como para ser lo suficientemente valiente y materializarse en estrepitosa alegría.
Tachando el esquematico calendario el porte se torna rigido. ¿porqué? ¿dónde queda la grandiosa esperanza que creíste? ¿Dónde queda el recuerdo sabroso de algún verano que supiste devorar?
Ni novedades de un tiempo pasado que fue mejor.
El pensamiento se vuelve ovillo. El horizonte se nubla, se eleva tanto que tu existencia ya tan subterránea no alcanza a contemplar. Porque claro, caminás por los suburbios de tu naturaleza. Los pies se aploman, la ligereza queda en la nostalgia.
El sueño es un deseo inalcanzable. Morfeo se muda de vida. Te asalta ella en todo su esplendor.
Descubrís que duele.
Duele como dolor físico, palpable, sensible, medicable.
Ni remedio ni cura. Tan solo una única sensación que fue sembrando su cáncer lentamente entre tus venas.
Asqueo de uno mismo. Desagrado.
Y ese algún día, te despertás de las pocas horas de sueño que pudiste consumir. Y compartís tu desayuno con ella, caminas con ella, le das la mano porque sabes que van a ser buenas socias.
Con resignación elevás la vista y sabes de ella.
Duelen las manos, los pies, el alma.
Se aprisiona la pasión en un gesto rudo y gélido.
La sonrisa no es mas que un leve movimiento…esporádico perdió todo su encanto.
Has encontrado un gran amante. Peligroso como todos ellos. Celoso pero constante. Posesivo hasta la inconciencia.
Mi estimada, sos presa de la angustia. Único sentimiento del alma que duele en el cuerpo.

viernes, 29 de marzo de 2013

Vicio desde los 6


Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.


O mejor aún, a una que escriba.

http://elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1904&pag=2&size=n


Cuando yo tenía seis años en el colegio del barrio, uno chiquito, con una directora gorda y buena, realmente muy buena, la señorita Alicia depositó entre mis ojos una rara consigna. Digo rara porque yo era muy torpe y vaga y el simple hecho de tener que hacer algo por varios días me resultaba absolutamente insoportable.
Las historias con los playmoviles de mis hermanos nos duraban una tarde, o al menos una siesta. Jamás traspasaban la semana. Quizás si era de caballeros y nos habíamos esforzado mucho duraba un sábado. El domingo no, el domingo se iba a lo de los abuelos a jugar con los rastis de papa.
Vamos a leer un libro dijo.
Un libro.
Si clarita. Uno de esos con muchas páginas, uno de adultos, así con letras de a montones y dividido en capítulos. (¿¿¿que diablos es un capítulo??? pensé yo) Ni la más remota idea. En ese momento me distraje porque sentí que agustín el hijo de la seño Virginia me miraba. Me acomodé el bendito moño azul para que quedara cual corona entre mis pelos arratonados. No era particularmente lindo, parecía casi del mismo tamaño que mis propios cachetes. Pero para mi era un moño de princesa que mamá había hecho con adoración.
Convengamos que a los seis, yo era la princesa de la casa.
El timbre estruendoso quebró el idilico sueño en el que el hijo de la seño virginia y yo salticabamos casi cantanto con los pies por la placita del boulevard volviendo a casa.
Pucha. Rompio mi sueño y tengo tarea. Una tarea que hace doler la panza. TODO un libro.
Ojala mamá no lo encuentre en ningun lado u no lo pueda comprar.
Mejor que si.
No les voy a mentir, así como tenía un amor chiquilinezco por el hijo de la seño y por Enrique, el amigo de mi hermano, también vivía mi primer grado con placer casi sarmientino. Daba asco de la alegría que me provocaba ir al colegio.
Me gustaba que me pegaran estrellitas en el cuaderno los viernes, odiaba tener el uniforme desprolijo, me sentía abrumadoramente avergonzada cuando la seño Alicia me llamaba la atención por estar hablando.
Y ahí estaba. Muchas páginas mamá, sollozaba y murmuraba, leer de corrido me cuesta, estoy segura de que tiene muchas palabras largas, oraciones sin puntos. NO HAY DIBUJOS.
Sentía que me moría, este no era como Pulgarcito, con solo cuatro renglones, enormes hojas y dibujos divinos, casi del tamaño de mis piernas….
Esfuerzo María.
Quien diría que iba ser la primera vez que atravesarías el umbral de la realidad hacía la ficción sin un televisor de por medio.
Todo parece decir que no se trata de un libro. Tiene letras grandes, la tapa es blanda, hay en el frente dibujos de nenas y …¿quesos? Bueno si, quesos que caen del cielo, es chiquito, liviano. Instintivamente lo huelo, deslizo por entre mis dedos llenos de tinta cada uno de sus miligramos de celulosa compacta llena de sentido. Llena de sueños, de ilusiones de fantasía y de realidad, llenas de heroísmos, de testimonios y de ideales.
Ahora se bien lo que es un capítulo.
Se la sensación de estar absorto, de perder todos los sentidos por recrear imágenes mentales que a veces se vuelven realidad, se de que se trata un viaje en colectivo cargado de emociones y de vívidas conversaciones a destiempo y en otro lugar.
Conozco África, China, Polonia, Rusia, muchas veces Rusia y también Londres!, España, España del XV, España del XX, España del IV…visité varias veces la Roma imperial, Palestina, Japón, Italia toda, Alemania, quien dice Argentina.
Me enamoré perdidamente de los malos y de cuando en cuando de los buenos. La muerte en el frente de batalla de un joven llamado Víctor labró en mi corazón ideales inconmensurables de heroísmo, morí con el en el frente para renacer defendiendo también sus banderas.
Derramé penosas lágrimas cuando escuché por quien doblaban esas gallegas campanas.
Soñé con amores idilicos más de un verano entre Tom Shaw y el suizo Uli…
Sembraste sin descuido un mar de dudas en mi alma con tu vida de corazón inquieto.
Hoy me veo presa de tu amor de amante perpetuo.
De tus páginas plagadas de ficción y de realidad hechas para mi como un legado inmortal de eterna enseñanza.
Esclava del tiempo en que me sumerjo entre palabras resonantes y haciendo eco en cada vivencia. Te cito, te releo, te cuido, te miro con cariño y me desvelo entre tus historias.
¿qué misterios guardarás hoy para mi? ¿qué caja de Pandora abriremos hoy llena de un inmenso universo?
Hoy me atrevo a recordar ese marzo de mis seis años, el primer día en que deslice mis ojos entre las páginas de un libro. Adicción absurda para algunos. Adicción necesaria para otros.

Y hoy sueño. Y espero que alguna vez, mi historia escrita se deslice por los infantes dedos de alguna jovencita intrépida y desafiante.
Y hoy sueño.
Porque no hay idilio mas idilico, ni fantasía mas fantástica ni heroe mas heroico que el que leemos para uno, que no es otra cosa, mis queridos, que la realidad hecha inmortal en las páginas de algun buen libro.