jueves, 24 de diciembre de 2020
Microrrelato de Cuarentena
lunes, 2 de noviembre de 2020
Microrrelato de Cuarentena
sábado, 24 de octubre de 2020
La resistencia
¿acaso, niña, creés que podes frenar el tiempo con sólo desearlo?
Un poco, sí.
Lejos de ser pasivo, lejos. Impulso vibrante, visceral.
De todos los cielos que descaradamente provocaron un llanto silencioso, de las infinitas veces que el paseo se pobló de microrrelatos, de escenas de una vida de amores e instantes.
Del desafío a los miedos, atravesando en secreto el nuevo muro de Berlín. Ir a por el encuentro con la lluvia besando las ruedas veloces que se escapan de su acoso primaveral. Reír de las gotas que caen por que fuiste y volviste. Y por que te devoraste el temor y fuiste al encuentro, del alma amiga, de la charla de arte y de lo trascendente.
La adrenalina de encender una vela y rezar.
La batalla de mirarte y saberte oveja perdida. descarriada. encontrada y amada.
El coraje de sentirse colmado, extasiado, abrumado mirando la Creación. El Creador que nos deja sin palabras. Y nosotros contemplamos en silencio.
El valor de amar. El atrevimiento desubicado de comprometerse por la eternidad.
La astucia, de leer poesía un martes al mediodía.
La vértigo veloz de un bautismo clandestino.
El corazón en vigilia. Haciendo morada. Levantando celdas interiores. La rebeldía de buscarte siempre Verdad.
El descaro, de elevar plegarias a la distancia. El descaro de resistir a la distancia.
La belleza de la felicidad en formato de Picnic.
El abandono.
La chispas vibrantes de los ojos de la China y Guadi, resignificando la existencia.
Pintar como acto de renovación, evasión. Y consuelo.
La insolencia de hablar de arte un jueves a las 23hs.
La osadía de ir a visitarte todos los Domingos a las 11hs, perderme en el carnaval de luces del vitral de la derecha y llorar en silencio.
El revolucionario abrazo a una vida colmada de Fe.
Impulso vibrante, visceral.
De la Resistencia. A vivir una vida cobarde, a vivir una vida sin la eternidad.
miércoles, 30 de septiembre de 2020
Microrrelato de Cuarentena
Entre la plegaria.
Había algo entre sus labios.
Jugueteaba con su pelo, miraba a algún lugar y sus ojos viajaban.
Disimulaba su cansancio, suspiraba de vez en cuándo. Mecánica.
Se cruzaban sus ojos. Se encontraban. Le provocaba una sonrisa en el vértice de su labio.
Pensó que estaba hermosa.
Porque rezaba.
Porque rezaban.
domingo, 20 de septiembre de 2020
Hiato
domingo, 13 de septiembre de 2020
Artesanía
sábado, 1 de agosto de 2020
Crónicas rotas XXXIV
domingo, 19 de julio de 2020
Microrrelato de Cuarentena
-¿acaso de miedo?
-no
-¿tenés frío? estaba bastante húmedo hoy. ¿o es que...estás enferma?
-no
-hambre, definitivamente. O pienso que tal vez es una de esas malas pasadas del cuerpo donde la presión, y la atmósfera...bueno vos sabés.
-no. Te repito una y mil veces. No. Sin embargo es cierto que mi cuerpo vibraba. Una música mental o del ambiente ya no me acuerdo bien.
-¿no te acordás? ¿y cómo sabes que vibrabas?
-ah. por la sensación. no, por el estado. Yo estuve ahí. Permanecí en vibración. Allí donde el pensamiento se hace hondo. Donde la oscuridad solo puede hablar de la luz, y donde el paraíso parece que fue dejando sus huellas.
-esa imaginación tuya....cualquiera diría qu..
-¿¡qué!?, ¿qué estoy loca? es que te digo. Vibraba. No había ruidos de avenida no, no había cielo, había un firmamento atigresado porque las nubes se estaban disipando, había velocidad, y vapor.
Y era una aventura sin viento pero con el corazón envuelto en un huracán. No había destino, te digo, pero era como si todos los destinos fueran posibles. Era como un paseo. De un turista que va rodando por los rincones de sus recuerdos y sonríe por que el elige la memoria los domingos. Como si el invierno no nos diera miedo, o melancolía.
-¿te drogás acaso?
-no. Sólo salí a andar en bici.
y me sentí vibrar.