viernes, 13 de diciembre de 2019

crónicas rotas xxx

Línea.
La del horizonte en calma.
La de la boca en tensión.
La horizontal de la tierra y la vertical al cielo.
La de los títulos, subtítulos.
La fronteriza y la de la puerta que se abre para que no haya fronteras.
La que se desdibuja cuando dos dejan de ser dos.
La de las vidas paralelas.
La de paso. A lo eterno.
La del gran salto. Por el todo.
La línea del pentagrama, o de la historia. Tiempo, principio y fin. O lo infinito.
La de las nervaduras de las hojas. 
De ese laberinto de raices.
Lo lineal en Ascención de la propia vida.


La línea con la que WhatsApp domina el mundo. Y lo destruye. 

domingo, 8 de diciembre de 2019

Calma

Calma, corazón, calma.
¿Cuántas cosas te pesan?
Calma, corazón, calma.
Mirá de cerca la escena. El cuadro donde eclosiona la redención y el Amor.
Nadie sufre más que aquella estoica Madre.
Nadie sabe más de providencia que aquel portal de eternidad.
Nadie más que Ella se atrevió a adelantar los tiempos y en dulce rebeldía pedir el milagro de Caná.
Por si aún no la reconocés, es que tuvo la dulzura de vestirse de múltiples formas.
Laboriosa en el monte Carmelo, sencilla como los pastores en Fátima, dulce en Lourdes, mestiza y festiva en Guadalupe.
Es la Madre, que reconoce a sus hijos sin siquiera abrir los ojos.
Reconoce tu perfume, tus llantos. 
Sabe de tus caprichos. Sabes de tus anhelos de hijo.
Calma, corazón, calma.
Recuerda que nada es más sanador que los brazos de tu Mamá.
Calma. Y sereno, contempla el acto de entrega confiada perfecta. El por dónde todos los misterios se revelaron.
Contempla hijo, que ahí tienes a tu Madre.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Microrrelatos


Ahí estás. Festivo.

Caliente.

Lleno de tiempos y espacios.

Ahí estás. Para ser compartido.

Invitación, evento, circunstancia.

Ahí estás. Soleado

Temperamental y agotado.

Inabordable e inmanejable.

Absolutamente incomprensible

Y ahí estoy. Mute.

Mirando la estrella, añorando el milagro, de la redención y de tu consuelo-consejo.

Viviendo en espasmos.

El empeño de sentir, en el fondo del sonido de mi propia respiración: ¿Qué hacer?

Ahí estás. Apocalíptico

Ahí estoy. Antisocial deseando un solo y único encuentro. Una única cita. Un único plan. Un solo proyecto, un solo deseo.

Ahí estás. Diciembre

Ahí estoy. Diciembre sin vos.


lunes, 18 de noviembre de 2019

a vuelo rasante parte II

A la orden de no llores.
Se me derraman las angustias de los ojos.
Elevo un reclamo al tiempo tirano que silencioso y a trabajo limpio me ha arrebatado la dicha de unos días. Que ahora debo guardar, custodiar y vigilar hasta el reencuentro.
Elevo también un enojo al cielo que puntual me espera para el retorno.
La meteorología emocional da lluvia.
Ya no le caben al corazón temores al vuelo.
Entre la tradicional rutina se le suman unas nubes. Nubarrones. Océanos de humedad suspendida al acecho.
Anuncian el descenso y te transformas en una nueva Magdalena de llanto.
¿Pero estás llegando a casa?
A casa.
No tuve tiempo de extrañarte atrevido hogar.
No tuve tiempo de grabarme las sierras. Me faltó tiempo para que los ojos se camuflen en lo inmenso.
A la conquista de un cielo donde se suspende la razón.
A la conquista de un cielo dejando el corazón en movimiento pendular. Queriendo llegar. Deseando volver.
Al imperativo de no llores, no hay forma diplomática de decirte que hoy Palomar estaría gritando penitas.


viernes, 15 de noviembre de 2019

A vuelo rasante parte I

Después de unas horas.
Demoras.
El corazón medio cansado.
Pesado.
De miles de revisiones climáticas.
Más allá de la meteorología habitual, se trata de un clima emocional.
El día amanece diáfano. Algunas pequeñas brumas espumosas se escurren jugando a manchar el cielo.
Está tan abrumadoramente celeste que inspira confianza.
Partida. 
Puerta seis.
La espera. La espera que se ha vuelto en espacios de la más diversa creatividad. Libros. El tradicional Jorgito de fruta. Chicles. Acuarelas. Porque la practicidad es óptima cuando se trata de volar. Y de querer llevar un mundo en la mochila. Y de querer traerte tu mundo de vuelta a casa.
A veces se demora. A veces la espera trae enojos. Viene con imprevistos. Y la ansiedad le pone kilos a la mochilita sutil que con tanta habilidad ya sabemos armar y desarmar.
Repaso de ese futuro que parece tan lejos. Y que se te escurre entre los dedos cuando se trata de un presente.
Asiento. Música. Lectura y oración el rutinario silencio antes de la velocidad.
La conquista del cielo.
Esa gloriosa curva que últimamente te agarra de noche y hoy excepcionalmente fue de día. De luminosa tarde.
El Río de la Plata en su majestuoso caudal salpicado de hilos metalizados.
Carnaval del sol entre las ondas platenses.
Cerrando la vuelta se perfila recto inmenso y hermoso el horizonte capitalino.
Que miedo le metes a los que vienen de lejos. Chiquita abrumadora. Te haces la insolente, la libre, la desarraigada y sos la más romántica de todas hablo de capital federal. No de nadie.
Y remontas los 10.000 pies.
Y el leve cosquilleo llega siempre con el café. Cuando hay café. Cosquilleo siempre.
Esa ruta transitada. Conocida. Siempre cruzada con ansias. Con miles de palabras agolpadas en los labios y un millón de abrazos que te has sabido guardar.
Un rotundo silencio auditivo te indica el descenso. La nave se sumerge con sutileza entre las pocas pícaras nubes y lo celeste se confunde con su blanca suavidad.
Leve giro. Algunos temblores. Ya no son miles de pies. En unos breves parpadeos sin sentido se atropella a la vista aquella presumida ciudad. Jocosa, coqueta, revolucionaria y vanguardista.
Capricho del destino.
En brusco ruido, el ave despliega perezosa sus patas de metal y en golpe seco se arrastra sobre el cemento de Pajas Blancas.
Buenas tardes sierras. Que lindo volver a verlas.


viernes, 8 de noviembre de 2019

Crónicas rotas XXIX

Yo simplemente expectador. 
Sencillamente detrás de escena. Ni siquiera siendo las bambalinas.
Distraída casi melancólica.
De golpe me extraño. Sus ojos perdidos escrutan el horizonte superpoblado de siluetas ajenas. Ninguna le provoca nada más que lo ajeno.
Extraño. Sus pupilas desesperadas casi cuestionan el espacio.
Siente voces. Sabe que la vida lo rodea.
Más allá, a paso veloz ella esquiva obstáculos transeúntes que le impiden su destino. Destino fortuna de los amantes ¿será?.
Apresurada porteña. 
Frena de golpe en el umbral del paraíso que los reúne. Se acomoda su flequillo y pretende desaparecer las arrugas de la blusa que seguro eligió después de un siglo de conflictos mundiales con su propia existencia.
Y pareciera que las personas desaparecen.
Que los interminables minutos de sonidos, pues lejos de música, se vuelven una melodía personal. Un telón de fondo para el idilio.
El universo contiene la respiración contemolando la contemplación de los amantes que se encuentran.
El en ella.
Ella en él.
Y se fusionan en una sonrisa beso que los transforma.
Están en otra galaxia. Y lo estarán hasta que sus existencias vuelvan a separarse. Al menos en el espacio.
Yo simplemente expectador.
Saboreo mi scotish y me pregunto qué clase de magia es, la que paraliza al mundo un viernes a la tarde.
O un jueves.
O cualquier lunes tal vez

lunes, 28 de octubre de 2019

microrrelato de lunes (lluvioso)

Iba misteriosamente imperturbable. Estúpidamente con los ojos entre las milhojas que se le aparecían como por primera vez.
Iba su imaginación frondosa dibujando arabescos de mundos distintos. De situaciones en futuro pluscuamperfecto.
Iba tonta ilusión sonriendo un lunes.
Iba sin prisa ni fatiga.
Iba queriendo descalzarse.
Iba sonzamente suspirando.
Iba sabiendo que evadía. Que se escapaba. Dulce escapismo de un lunes dónde la creación le hablo del Creador aunque hubiera hecho ese camino muchas veces.
Iba misteriosamente imperturbable porque le dijo que la victoria no es de este mundo. Y ella le creyó.

martes, 15 de octubre de 2019

Malas lenguas

Dicen que lo malo se olvida.
Dicen que no cala en los huesos.
Dicen que la angustia es el único sentimiento que duele. Físico.
Dicen que el tiempo cura las heridas. Que las primaveras vuelven. Que todo se pasa.
Dicen que la memoria es selectiva.
Dicen que con esfuerzo soñás lo que querés.
Dicen que si tenés una pestaña entre los dedos se cumplen los deseos.
Dicen que la luna trae secretos. 
Dicen que todo se construye. Y se resignifica.
Dicen por ahí que cuando sos adulto le tenés menos miedo a las cosas. 
Dicen que la soledad es buena. Compañera.
Dicen que los quince se pasan volando como un calendario insípido desprovisto de historia. 
Dicen las malas lenguas.
Que tontas ellas.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Pastor con olor a Pastor

Abriéndose este camino por momentos serpiente, por momentos elevación, por momentos descenso.
Interrumpiendo el paisaje, cual oveja perdida y atenta. Con el corazón pesado, agobiado, con aliento a ciudad.
Caminando, iba riendo, oveja extraviada.
Y de vez en cuando se sentía la gracia de aquella pintura.
Irrumpiendo en el arte del Creador. Caminando con indiferencia. Oveja perdida.
Pero qué astucia la del Artista.
Dejando entre curvas asomarse unos claros de lo inmenso. De su bondad y gratitud, pues nada te hacía acreedora.
De su donación.
Salpicó vestigios de lo eterno.
Se dejó ver en el sol y en esas montañas brumosas haciendo de bambalinas a la caminata.
Te asaltó la imagen del pastor. De su sencillez.
De su paseo a lomo de mula. Rescatando ovejas.
Yendo a tu encuentro.
Se te escaparon algunas Ave María.
Se escurrió de tu aliento un suspiro. De corazón extasiado, y de petición.
Los pasos se transformaron como tu alma en plegaria, petición.
Oveja perdida y porfiada.
Y pequeña. Tan mínimamente ínfima ante tan generoso pastor.
Contemplando con dicha la imagen del pastor con olor a pastor. Pidiéndole. Elevándo algunos garabatos de oración, porque las ovejas rezan con torpeza.
Con un cansancio bien lindo.
Esperando que el agua de la gracia del Pastor nos renueve.
Pues «La gracia de Dios es como la lluvia que a todos moja.»


martes, 17 de septiembre de 2019

Microrrelatos

Corren carnavalezcos, juegan y fabrican destinos.
Y se deshacen. Se desvanecen mágicamente.
Y destruyen castillos del cielo.
Pues no hay medida para lo eterno.
¿Y para la ausencia?
Tampoco son centímetro para el dolor.
Con sigilo conspirativo van, roedores, deglutiendo los minutos y las horas.
A su paso dejan marcas, secuelas imborrables.
Deshacen lo eterno y dejan marcas sin tiempo.
Eternas.
Se arraigan con tanta violencia que al eco de la pregunta se derrumba la esperanza.

¿Tenés tiempo?

lunes, 16 de septiembre de 2019

Crónicas rotas XXVIII

En tus ya incontables arrugas, caminos bifurcados que hacen las veces de marco oval.
En las manos que decoras para evadir el recuerdo.
En esa risa. Esa risa y sonrisa.
En la línea curva que se une con tus ojos y los hacen sonreír.
En las evasiones mentales, planetas paralelos en los que transitas la vida siempre que podés.
En el refugio que representa el norte, como si la sangre quisiera salir escurridiza.
En las noches en vela y desvelo. Imaginando, ilusiones.
En ese carácter huracanado que a veces quisieras dominar. Algunas veces. Pocas veces.
En la rebelión rebelde que transitas.
En la pequeñez de tu altura.

La humanidad que habita te busca.
A veces te encuentra en una absurda avalancha de lagrimas, o bien en la comisura de tus labios.

Cuál niña desolada corre al espejo.
Y solo recibe su propio reflejo, aunque quiera que seas vos la que le devuelva la mirada.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Crónicas rotas XXVII

Ya de madrugada vas respirando distinto.
En principio es tan solo un suspiro entrecortado por esa euforia optimista y adolescente de que todavía tenés tiempo.
Ciertamente hay todavía minutos en el tintero. Pero, la tinta se derrama con facilidad.
Exploras en los rincones de tu cabeza alguna palabra pérdida que habías pensado decir. No te sale nada. Porque la verdad es que el corazón está en una suerte de shock involuntario. Fruto de la desazón.
Es notable el esfuerzo. Gran entrenamiento muscular desde las comisuras hasta los vórtices de los ojos. Ahí es donde corre peligro tu humanidad entera. Los gestos pueden ser estudiados, prolijos y lejos de cualquier arrebato. Pero los ojos no. Se te caen un poco los papeles y la ficción que pretendes vender de "acá no pasa nada".
Lentamente se te musicaliza el evento. (Por qué si musicalizas toda tu vida, lógicamente esto también)
Y vas abandonando esa pubertad ignorante. Sentís el peso de la vejez del tiempo en las comisuras. Te cuesta sostener ese rictus.
Y tu cuerpo se sumerge en un silencio de cemento.
Frío y cálido a la vez. Si lo miras de cerca es un evento épico. Digno de una tragedia medieval o decimonónica. La lucha por permanecer, por abandonar ese coctail de hartazgo con una pizca de corazón desahuciado.
¡Ah es que el amante es particularmente cínico con su propia existencia!
En ese campo de Marte que es el  pensamiento se entonan himnos de autoconvencimiento.
De lo más originales hasta lo más básico y cliché: ya se va a pasar.
Pero no. La despedida de vuelve cada vez más insoportable. Espectacular y superpoblada de llanto.
Gran imagen.
Pero lo es.
Porque el ritual empieza y termina. Porque despedirse deja un sabor a azufre o a margarita de funeral; pero la promesa sigue intacta.
Y porque en este acto no hay ficción.
Y seguramente las lágrimas son más redondas gordas y oceánicas.
La melancolía queda flotando en el aire unos días. Y de vez en cuando se te escapa un suspiro. Esos lunes son amargos y ácidos a la vez.
Pero se pasan.
Y la agenda ya marca un reencuentro.
Y una despedida.

sábado, 31 de agosto de 2019

Crónicas rotas XXVI

El alba besaba su ventana y lo invitaba a salir. Sonriente de ojos achinados. Algunos, muchos, varios hilos plateados se atrevieron a vivir en su cabeza.
Enjuaga su rostro pesado de sueño. Y de sabiduría.
Esa vejez tan elocuente.
Quisiera saberlo todo.
Se le escurre un suspiro.
Escudriña entre el jugueteo de luz que vino a saludar.
La calidez de un agosto. La calidez del invierno que ya se va. Uno más.
Se ceba unos mates. Amargos. Dos tres.
Se siente sus manos, ásperas, ajadas, recorridas por tantos labores.
Manos alma.
Manos entusiasmo. Amor. Profesión.
Manos de aprendiz.
Manos sucias, teñidas del empeño de un quehacer.
Que las transformó en identidad.
Por qué el buen hombre, dejo de ser él. Dejo de usar la palabra para darse. Y sus manos obreras le han arrebatado la expresión. Se han vuelto la acción transformadora y expresión.
Sabias, eruditas de la vida misma.
Vórtice de los sentidos. Su único tacto era necesario para saber. Para saber todo. Y para resolverlo. Arreglarlo. Unirlo.
Para amarlo también.
Sonriente, ojos achinados, iba aletargado y despacio hacia su taller.
Iban empoderadas sus manos de profesional, iban ellas a desplegar su arte único y milenario de la compostura.
Iban a pasar cueros, gamuzas y lonas.
Iba su sonrisa conquistadora a componer lo pasos de los torpes transeúntes.
Se le escapaba otro día al maestro, esperando tal vez a que algún joven se atreva a heredar su sapiencia, su amor y su taller.

jueves, 29 de agosto de 2019

Crónicas rotas XXV

De los creadores de los mejores viajes en el fondo del 152.
O en el asiento arriba de la rueda.
O en el individual de adelante.
De esos viajes odiosos hasta que ella te invita toda risueña.
Del placer de sumergirse en un destiempo atemporal.
Glorioso viento, lluvia o trayecto que te llevó a semejante pausa.
Por momentos hay una suerte de conexión con la realidad. Pero por lo general es escapismo.
¿A dónde?
Hoy a Marruecos.
Ayer fue a las sierras.
Esperemos mañana sea la playa.
A veces sin tiempo sin espacio. Y sin sucesos pasados. A veces es un vuelo espiral al sueño. Al deseo, a la utopía.
Y porque siempre te encontrás musicalizado el paseo.
Gestionando ese universo paralelo que te hace llorar de la emoción porque es puro destiempo y sin espacio.
A veces te da vergüenza. Pero volves al escape. Se te huye el pensamiento. En realidad se te fuga el corazón.
El remedio a ese tedio y a esa locura. Santa sanación este ritual evasor.
Nadie ha sabido levantar más historias que la imaginación.
La imaginación al poder de todos los paseos evasivos en bici.
Y en tren
Y en avión
Y en colectivo.
Y en auto.
Bendita oportunidad de delirio. De vivir en fuga de una rutina que envejece.
De pasear entre las islas de la ilusión.
Se sonreírse por un mundo que no existe.
De fabricar puentes o de teletransportarse al perfume hermoso del jazmín.
Imaginación que recrea sus manos, las pecas que salen en verano y el olor a sal.
El sueño de lo compartido.
Imaginar que se miran como si entendieran todo.
Diseñar el océano de lo imposible y nadarlo  sin tiempo.
De los creadores de la revolución de los escapes. Y de los viajes que terminan porque sos un adulto responsable y mañana se trabaja.

jueves, 22 de agosto de 2019

Microrrelatos

Amanecieron gigantes
Desplegaron sus perezosos brazos enormes. Lentos fueron expandiendo su romance en clave de estación.
La mañana diáfana se dispuso a la charla diaria.
Titanes naturales.
Así inmensos toscos y bellos
Erguidos dispuestos caóticamente ordenados recortando el celeste cielo.
Preparados para entonar.
Cantar.
Para mecerse al viento que les señala el tempo.
Hipnosis musical.
Allá ellos, los gigantes árboles meciendo sus copas, ramas y melenas.
Cantan.
Suave melodía que sube al cielo.
No es el viento que los mueve esporádicamente y sinsentido. Es que ellos entonan himnos de alabanza al Creador.

jueves, 11 de julio de 2019

Microrrelatos

A éste le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera.Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero a un desconocido no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. 


Asustada, asediada por su ignorancia.
¿Donde estoy?
¿Quien soy?
¿Donde está?
Pasaban las noches y los días, pero más bien parecían eternos sueños.
Noctámbula deambulaba por algunos pastizales
Sequedad. Necesito agua.
Abrigada con su propia existencia.
Estaba sola.
Perdida
Caminando desequilibrada en el filo del abismo de la desesperanza.
Algo la retenía para no deslizarse y caer en la oscuridad de sus propios miedos y temores.
Es que estaba sola
En su soledad desesperada escuchó el susurro.
Que luego fue un llamado claro. Contundente.
La llamó por su nombre porque la conocía.
Porque sabía de todos sus sueños y también de sus miserias.
Conocía el sabor amargo que le provocaba su soberbia, y también conocía la sonrisa que se dibujaba en silencio en sus ojos.
La llamó por su nombre, oveja perdida.
Y ella acudió al rebaño de su buen pastor como tantas otras veces.

Estaba extraviada, Él la llamo por su nombre y volvió al rebaño.

domingo, 23 de junio de 2019

Effetá

Sumergido el espíritu en lo mortecino del aire que habita. Hace un tiempo que respira esos suspiros de muerte.
Porque verdaderamente muere el hombre en cada negación.
Como Pedro.
Porque tan poco sabemos darnos cuenta del Amor.
Tan superhombres soñamos que podemos ser.
Porque el automatismo de la falencia, de la caída, de la muerte a lo eterno; ya ni nos provoca un atisbo de arrepentimiento.
El hielo de lo sin vida tiñe de su verdor está versión del alma.

Y tañen las campanas. Retumba el corazón al llamado de effetá. Ábrete. Despierta.
La razón astuta llama a los sentidos. Trae a tu memoria el llamado imperativo del maestro. Talita kum.
Y el oído se conmueve. La gravedad ya no sirve.
¿Es acaso el cielo?
Es que lo es.
Cómo si los ángeles se hicieran visibles a tus ojos incrédulos. El aire se vuelve divino.
Se te anuda la garganta muerta y empieza el espíritu a despertar.
Balbuceo de perdón. Congoja. Consuelo.
El doctor angélico provee esas palabras que en diálogo con el Cristo lógicamente tu espíritu no sabe pronunciar.
Todas las imágenes se tiñen de una suerte de neblina de lo sagrado.
La mirada del amante amoroso. Del que no le quita la vista.
¿Qué otra cosa quisieran estos ojos contemplar más, que tú misterio de vida?
De vida eterna.
Y el corazón se dilata.
Recuerda nostálgico la paz de tu morada.
Se enoja y derrama su llanto desconsolado víctima de su mala voluntad.
Y comprende, muy poco, apenas. Puede sentir que lo que allí lo rodea es un misterio.
Que lo conmueve.
Que lo llena.
Que lo consuela.
La belleza indescriptible de saberse amado por el Amor.
Se interrumpe el tiempo.
Y esta escena se vuelve un romance entre quien ha dado todo y quien recibe todo.
Tal como el Misterio ya sabía, queda vuelto a la vida este espíritu antes muerto.

Y como el amante frente a su amor, queda el hombre extasiado.
Transformado en todas sus fibras porque lo ha atravesado el Misterio. O lo que apenas puede comprender de El.

Se ve sumergido en la fiesta grandiosa de tu alabanza y no le surgen más que palabras de amor.
De gloria.

Satisfecha el alma pues para amarte ha sido creada.

Pan de vida
Don divino
Fruto sublime
Árbol de la vida

Sumergido el espíritu en tu amor magnífico, renueva su existencia. Atravesado por la imagen del Cordero.
Celebra corazón, celebra.
El misterio de la nueva alianza que se nos regala, sin merecerlo.

Y nos conforta.
Infinitamente.

domingo, 5 de mayo de 2019

Crónicas rotas XXIV

Si uno hace el esfuerzo puede desarrollarlo habilidosamente y de manera muy prolija.
Tiene que seguir los pasos con precaución de manera que nadie los confunda y que de hecho, se pueda reproducir su técnica. Concretamente se trata de poner, en primer lugar, todos los materiales a su disposición. Es importante también darse cuenta que se trata de herramientas hogareñas, a disponibilidad en cualquier casa. Ante todo no queremos que nadie se quede sin hacerlo por ser un experimento costoso. Muy por el contrario es de sabiduría colectiva que se trata de algo totalmente popular. Y a veces incluso trae consigo mucha sabiduría.
Vamos a precisar un poco de ilusión, algo de falso drama, bastante, algún elemento punzante pero de larga duración. Puede ser una historia de corazón roto, un vacío, una ausencia, un deseo vocacional truncado o cualquier recuerdo lejano que signifique una suerte de peso de ultratumba.
Nota mental: es FUNDAMENTAL, crucial, vital, sustancial que se trate de algo evidentemente pesado; ya que es la base de nuestro trabajo.
Para proceder a las extremidades que harán las veces de lazos vamos a traer elementos presentes y cotidianos. Más flexibles. Pueden variar en longitud y grosor ya que pueden ser varios y múltiples lazos e incluso pueden ser impares: rutina, dinero (sería la falta de él) alguna problemática laboral de fácil resolución, el status de algún domingo...usen su creatividad e imaginación, en este paso, está permitido.
Una vez identificada la base y los lazos procedemos simplemente a cruzarlos con un poco de prolijidad. Si llegaran a enredarse, el resultado puede ser demasiado complejo y no sabemos si es lo esperado.
Detenganse finalmente a contemplar la obra.
Probablemente la visual resulte un poco perturbadora pero con el tiempo uno se vuelve un artista en el asunto. Y también esperemos sea un artista en su desarmado, aunque esto no se lo podamos asegurar a ciencia cierta.
Para comprobar el éxito de la obra, simplemente sepa percibir con la vista y el olfato.
Si huele la angustia usted lo ha logrado.
¡Felicitaciones! Tiene su primer nudo emocional casero.

¡Esperamos que lo disfrute!

domingo, 21 de abril de 2019

Crónicas rotas XXIII

¿Viste ese miedo, como paranoia, como pánico?

Bueno, eso sentía.
Le parecía una paradoja muy desesperante pensar que se podía.
"El cuerpo no está preparado" se repetía hasta el cansancio encerrada en ese minúsculo baño de avión.
No entendía el sopor somnoliento que les generaba el vaivén para nada agradable a los demás.
Hay sol. Hay nubes. Hay viento. Y debajo de todo eso, la tierra firme o tal vez, si uno es muy afortunado, un océano.
Digamos que no le generaba más que una inquietud. Una angustia insuperable. Su cuerpo estaba milimetricamente preparado para el tiempo que se le pedía. Esto tiene un límite. Le sudaban las manos cada vez que lo pensaba. Revisaba lo que su instinto básico de supervivencia le indicaba.
Sentía el latido de su corazón en acelere.
Se acurrucaba sobre sí misma para evitar sabe que apocalíptica conmoción en su alma. Porque vamos, esto se trata del alma no del cuerpo.
Aunque...el cuerpo siente. Siente la respiración, siente ese perfume único. Perfume con una marca, un costo, hasta una publicidad. Pero que se ha transformado en una persona, en un recuerdo y en una ilusión. Qué misterio.
Se vio entonces, anonadada de si misma. Sometida al imperio de las nubes y de un vuelo que duraba un tiempo que ella no sabía medir. Se le escapaban las horas que tan bien había planeado, se le rebelaba el alma de golpe.
Y sin más, encontró en los bordes de sus ojos tercos unas tímidas lágrimas saladas que se deslizaron por el tobogán de sus cachetes. Algunas se quedaban en sus hoyuelos divertidas, otras morían en las comisuras de sus labios.
La sumergió un pensamiento como en un agujero negro.

¿Viste ese miedo, como paranoia, como pánico?

Si ¿a qué?
A volar. Y a amar.

Estaba sentada en el 25D, volando, en un menudo avión de Andes, jugando entre las nubes de una tormenta que corría veloz hacia las sierras.
Estaba sentada llorando de amor porque le tocaba volver.

Volando.
Amando.

sábado, 20 de abril de 2019

La luz

Nigerrimo.
En oro negro sumergido el hombre, y con él, la humanidad entera.
Sumergido en lo más subterráneo de sus miserias, iba navegando nauseabundo en su propia pestilencia. Iba pidiendo perdón. Iba esperando.
La esperanza.
Iba el hombre suplicando se hiciera el día.
Temor. Tristeza en la carne. El alma plomiza pesada ya no sabía de súplicas. Había agotado sus fuerzas y ante ella la muerte.
La soledad. La desgraciada condición del egoísmo. El sonido exasperante de la respiración. La soledad. Entre las paredes frías se derraman lágrimas de derrota; ha vencido el imperio. De tu soberbia Pilato, de tu negación Pedro, de tu traición. Judas.
La muerte.
Se acelera el corazón, quiere morir de pánico porque la muerte lo persigue. Paranoia de soledad.
Devorado por la noche el hombre se esconde. No le caben tristezas en el cuerpo, es desesperación. Agitación. Angustia. Se retuerce hundido en su soledad.
Cierra los ojos y ya no sabe de plegarias.
Los entreabre porque algo lo increpa.
Vigilia.
La Madre mirando al niño. Mirando luego al hombre morir. Madre pedagogía. Madre educadora. Madre amor.
Madre mujer. Mujer comunicación. Mujer templo. Mujer. Esperando. A la Luz.
Frente a este monumento a la derrota se asoma con cautela el misterio más grande e inmenso que la humanidad supo tener.
Poseedora de toda su majestad. La luz.
Victoriosa se eleva. Destronando el imperio de la soledad.
Haciendo añicos a su paso al dolor. Restableciendo el orden. Dando principio y fin a tu existencia. Dotando de sentido a la cruz. Iluminando tu ignorancia de pecador. Haciendo posibles todas las cosas. Haciendo nuevo el universo entero.
Renovación.
El triunfo.
Y el reencuentro.
La luz acercó al alma del hombre el tesoro  que ya disfrutan algunos. Y en común unión los sentimos cerca.

El mismísimo sol se rinde ante la luz del resucitado. Y el alma no sabe de gozo más grande, que saberse renovada.

Porque su propia existencia ha salido de la ultratumba, y su respirar tiene sentido.

Porque cada año, cae esa noche superpoblada de misterio. De los susurros de los angeles que esperan la noticia. Aquella noche de vela y angustia. De no saber pero presentir. Aquella noche dónde los hombres en sus miserias dieron por perdido su propio destino.
Se resignificó la humanidad entera, y el cielo nunca fue más celeste, ni la aurora fue nunca tan bienvenida.

De las heridas irreparables florecieron y dieron brotes nuevos.
Las aves elevaron una alabanza en éxtasis.

Y la luz iluminó con su esplendor eterno tu alma de hombre. Para sacarte de las tinieblas y abrazarte en la llama de su amor.

Nigérrima noche de espera para la venida renovadora de la Luz.

Alégrate, humanidad toda, que la vida tiene sentido, razón, y destino nuevo.

En la eternidad. Dónde brilla la luz que no tiene fin.

domingo, 14 de abril de 2019

Renovación

Cómo si se tratara de un desierto
Deambula sonámbulo
El hombre
Perdiendo todo aquello más profundo
Amenazando el tiempo
Tiempo de perdón
Tiempo interior
Cómo si se tratara de una tormenta
El cielo se cierra a sus ojos
Lo envuelve la noche
Su propia noche
Cómo si se tratara de un nuevo amanecer
Qué año año lo asombra
Asombro de creatura
Asombro del Creador
Con esta disposición
El tiempo vuelve a correr
El calendario se dispone
El hombre despierta de su letargo

|...|

Cómo si se tratara de un rey
Con apariencias reales
Coronado en otro tiempo
Entra en la ciudad de los hombres
Porque el día es hoy
Presente sanador
He aquí los dolores de la humanidad
Cómo si se tratara de un rey cargando su poder
Madero
El hombre contempla
Disposición interior
Súplica y anhelo de su reinado
Cómo si se tratara de la suspensión del tiempo y del espacio
El cielo se detiene
Se ahogan los llantos
El corazón por un instante en silencio
Las pupilas se estallan
Ante la visual de lo eterno
Cómo si se tratara de una vez absolutamente nueva
El hombre agradece
Llora
Y ríe a su vez
Porque de su costado brotó el suero sanador
Y la Palabra abrió el firmamento
Cómo si se tratara de un desierto
Despierta
El hombre
Al amor de tu Resurrección

martes, 2 de abril de 2019

Memoria

La historia es a veces caprichosa. Algo incomprensible.
Amanece un día mas. Alegría para los que necesitan un descanso.
Hoy descansamos.
Reposan nuestros pensamientos en tantas banalidades lejanas y no tanto. No es cuestión de desmerecer las preocupaciones diarias. Pero la cabeza inevitablemente me amanece lejos.
Se asoma en mi horizonte hogareño casi por malvada casualidad, el faro. De la soberanía.
Inevitablemente otra vez la sangre se tensiona.
Empieza a pesar el alma.
Es que la Patria está en el espíritu. El llamado al amor que heredamos de la tierra de nuestros padres.
La herencia de que recibí de los ojos verdes de mi mamá. Y la que hoy me increpa más aun. Por el valor y la responsabilidad desinteresada y generosa del héroe nacional que yo con cariño familiar digo papá.
La mala historia se olvida. O elije de qué se quiere olvidar.
Quieren sepultar la memoria más noble de un hombre que entrega su vida por un ideal magnánimo. Qué en el frente invocó a Dios. Qué se abrazó fusionándose con sus camaradas. Y que vela por los luceros que quedaron en firme custodia del suelo argentino.
Hoy descansamos y hacemos memoria. Qué tanto nos gusta hacer.
Memoria en homenaje. Elevamos los ojos al cielo, ese mismo que alguna vez vio tu valor de soldado.
Memoria de gratitud. Acción de gracias a tu coraje, cosa extinta hoy donde nadie pone su vida por un ideal noble.
Memoria de responsabilidad. Frente a tu entrega.
Hoy descansamos de lo ordinario y nos sumergimos en lo extraordinario de la gesta.

No hay nada más bajo, cobarde, ingrato y pirata que arrancar de la sangre el amor a la Patria.

A la memoria de todos los valientes patriotas.

¡Prohibido olvidar a la gloriosa perla austral!

lunes, 1 de abril de 2019

Retorno


"[...]Porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."

Hacía un tiempo que lo contemplaba. Horas. Existencia propia donada en el amor más grande.
¿Donada?
Contemplaba sus fugaces rulos asomándose tímidos en su cabecita. Contemplaba sus primeras pecas.
Contempló muchas de sus horas de sueño, con el simple propósito de tan solo estar. En su vida. En su camino.
El peso de su responsabilidad de transformaba en esa vigilia en amor.
Vigilando velando donándose.
Desapareciendo y resurgiendo en esta nueva condición de corazón compartido.
Hacía ya un tiempo que vio sus redondas manos buscar sus dedos. Vio sus ojos cerrarse. Sus pestañas se abrazaron entre sí profundamente. Vigilaba el compás leve de su respiración. ¿Donación?
Lo vio lentamente arrastrar la tierra con su gateo infante. Se asomaron risas inquietas. Exitación. Regocijo. Y su corazón renovado en este nuevo traje estaba pleno. Donándose. ¿Don?
Hacía un tiempo en el que sus pecas no sonreían con facilidad y se asomaba su tormenta temperamental por el abismo de sus ojos. Ya no te quieren donación. Ya no sirves. Ya no te necesitan. Nadie quiere tu regalo. ¿Donado?
Hacía un tiempo que contemplaba el horizonte seco y áspero. Sin silueta alguna más que la ilusión de tu retorno. Hacía un tiempo que la donación esperaba, que el corazón vigilaba. Sus ojos escrutaban la lejanía preguntandole todos los dónde, cómo, por qué, quién.
Erigido recortando esa lejanía lo vio. Hacía tiempo que lo contemplaba. Vio sus rulos temperamentales desordenarse en el viento sin intención alguna. Y su existencia tambaleante en carrera se dirigía hacia él. Lo vio desaparecer del firmamento. Lo vio tropezar. Caer. Dolerse. Llenarse de polvo. Sumergirse en las tinieblas. Vacío. Lo vio rechazarlo. Escupirle palabras de desprecio. Lo vio negarlo. Contempló su repugnancia.
Vio sus pecas bañadas de tierra y pantano. Vio su magnífica mirada perder su sol.

Hacía tiempo que lo esperaba. Hacía tiempo que la donación de amor firme e inmensa estaba esperando su retorno.
Hacía tiempo que se había revestido con los ropajes de la misericordia. Hacía tiempo que el Padre lo estaba esperando. Volver.

Dulce retorno a la donación de amor. Qué siempre espera, la vuelta a Casa.

viernes, 1 de marzo de 2019

Pájaro

Qué le falta? ¿Dónde está el problema? Él no lo sabe, pero los sabe su mujer, la única persona que puede ayudarle, una madianita que le acompaña, dejando a su padre y a su pueblo en el desierto, para compartir con él la gran tarea de la liberación del pueblo.



Arrancando de sí, su vieja vida emprendió un camino lleno de dolor.
Por momentos envalentonado con un coraje fuera de lugar, por otros sumergido en el más profundo de los miedos. En la búsqueda de un destino. De una señal. De este Yahvé desconocido.
Llevando en su conciencia el delito. Pesándole en el corazón su sentido de lo justo....¿pero hacia un esclavo? Qué moción llena de misterio lo empujó a cometer lo que el creía justicia. Liberación.
Iba casi delirando vacío cuando llego a la tierra de Madián.
Tierra de montañas, de pastores esporádicos salpicado en esa marea árida tormenta del desierto.
Sus ojos apenas rasgados pudieron recrear las siluetas escurridizas de unas mujeres. Un ramillete de mujeres se movian de forma entrecortada. Algo pasaba.
Algo estaba pasando. A unos metros y agudizando la vista el vagabundo hebreo percibió la situación. Algunos pastores errantes perturbaban la paz del ramo de mujeres.
Le brotó internamente el mismo valor que le desbordó el corazón y el cuerpo cuando vio el castigo sobre aquel esclavo...
El castigo injusto.
El destierro luego.
Así fue, como se sintió explotar y lleno de coraje y salió a la defensa de las mujeres del desierto.
Impetuoso y confiado puso en su lugar a cada quien. Se diluyeron aterrados los desubicados pastores.
Y el sacerdote Jetró supo de la bondad y grandeza de su corazón. Tanto sabía que con meticulosa suspicacia y algo de picardía lo recibió en el hogar de su rebaño. Lo acerco al fuego que brotaba de aquella reunión.
En aquella fiesta providencial el hebreo extraviado se encontró a sí mismo. En los ojos pardos inmensos de ella.
Se conmovió su espíritu al encontrarse en la marea de su mirada, ella movía su alma entera al sonido de la percusión.
Poesía en movimiento. El desorden de su cabello se mimetizaba con toda su humanidad color caoba.
Y sus ojos se encontraron y ellos en cada uno.
Y aquella ave espléndida que escondía un destino inmenso en la historia de la salvación se encontró libre viajando en la sonrisa de aquel hombre extraviado.
Jetró miraba esta escena como si hubiera sabido de antemano que la rebelde Séfora tenía para sí un momento en la historia del pueblo judío. Porque ella se entendería con las palabras de Yahvéh. Y le ofrecería también conversión.
La exótica madianita sin embargo despertó muchas miradas irritadas por su origen extranjero. Era una extraña acompañando los pasos de la liberación. Era una intrusa en la vida del pueblo elegido. Y se trataba de una mujer.

Hubo un tiempo entonces que Séfora quedó reducida en estas miradas. Porque el hombre no se atrevió a volver a su inmenso coraje.
Hubo un tiempo difícil en el que Moisés tuvo que cumplir la misión encomendada latiendo en la Zarza, ardiendo. Ese tiempo en el que un humilde pastor perdido en Madián, sumergido en el miedo, vino a liberar al pueblo de Yahvé. Enarbolando la alianza de fe de otros tiempos, se enfrentó al poder. Al mito. Se vieron entre servidores de dioses imponentes, llenos de magia y de promesas de fantasía. A los pies del rey sol.
Y con Moisés, Séfora.
El egipcio heredero del universo conocido, ahora judío sin gloria alguna, y la extranjera al linaje de David.
Liberando al pueblo elegido.

Porque la liberación viene de la Verdad y la verdad está en los que eligen dar el sí.

jueves, 21 de febrero de 2019

Tres veces

Qué humedad triste que se respira.
Aquella tierra agria se va trepando en los pies de los curiosos, de los que odian, de los que lloran mientras ven a la más grande víctima avanzar.
La imagen que se dibuja es difusa. Los ojos  estallando de soberbia, sonrisas burlonas. Miradas curiosas de un espectáculo que resulta pintoresco: el camino del hombre con su patíbulo a cuestas.
El aire se entrecorta con el murmullo de la multitud. ¡Ay! de vos multitud que tantos espasmos de muchedumbre agitada sos capaz de gritar. ¡Ay! de vos curioso hombre que te volviste uno más entre el gentío.
Entre tanta desidia y desprecio emerge la silueta de lo que bien supo ser un hombre.
Llagada la carne. Latigada la naturaleza.
En acto de inconsciente genuflexión ese cuerpo cae.
Ese hombre.
Cae por el peso de un árbol tallado que lo presiona hacia lo más bajo del suelo. El polvo lo envuelve y se pierde un segundo la imagen. El ícono de esta escena tan terrible. El hombre y la cruz caen.
Entre salivas y gritos de muerte la orden es clara. Qué extraña sos multitud de pan y circo.
El madero tambaleante comienza a erguirse. Se levanta interrumpiendo los rayos de luz. Se levanta interrumpiendo el tiempo de las risas burlonas. Busca ojos.
Busca ese abrazo sufriente de la madre.
La vemos ahí, desahuciada, sumergida en dolor.
La vemos decirle sin hablar. La vemos toda amor desarmándose con el Hijo.
Te has caído hijo mío.
Y la madre lejana porque conoce de la grandeza de su destino, no puede levantarlo.
Ese tu hijo ha caído.
Ese hombre salvación, se ha levantado también. Una vez.
Pero la pena sigue. Y el camino con el patíbulo a cuestas se vuelve aún más arduo.
Ese hombre ya sin forma. Ese puñado de corazón, huesos y carne amorfo aún se atreve a desafiar al circo.
Ese vero ícono queda estampado en la historia. La sangre derramada tiñendo con su amor el Sudario. ¡Qué suave bálsamo es este gesto de rebeldía al que se atrevió aquella mujer!
Suave consuelo breve y fugaz. Qué cansado está el hombre. Qué cansado.
Está humedad triste y corrosiva pierde tu imagen cayendo otra vez. El rostro antes limpio y amado se desarma en el polvo palestino.
Y el circo rompe en griterío.
El hombre y el madero se desploman sin límite.
El hombre ha caído.
Otra vez.
Suena entre la masa informe y despreciable el llanto de unas mujeres.
No lloren por mí.
La salvación de pie. Casi en espasmo continuo de dolor.
Pero de pie.
El hombre ha caído. Dos veces.
Y de la caída brotó su consuelo. Enjuagó las lágrimas que lo lloraban y se puso de pie.
En el horizonte triste se asomaba el Gólgota impaciente esperando. Deseando que dejara de caer.
Pero no pudo. El árbol hecho cruz quiso echar raíces arrojando la salvación otra vez al polvo pestilente.
Ya le pesan las caídas.
Ya no se ven esos ojos pardos.
Ya no hay nariz. O labios.
Poco queda de la Palabra.
Queda todo del Amor.
Y al poco caer el circo enardecido vociferó que te levantes porque no era ese el fin de su espectáculo.
Y no lo era.
Y ya estás de pie. Y los verdugos te desnudan y arrancan los trapos llenos de tu sangre ansiosos de su show.
Y ya estás de pie. Desnudo frente al madero.

El hombre ha caído. Tres veces.
Y estás de pie.
Esperando morir para redimir.

Qué humedad triste que se respira.
Triste por no entender que Él ha caído. Tres veces. Y se ha puesto de pie otras tres.
Triste humanidad que sabe caer, y no ponerse de pie.

sábado, 9 de febrero de 2019

Telegrama

A quien corresponda

Habilito la presente nota (que pretende ser breve, se trata de una inocente pretensión)
Para hacer efectiva mi inmediata renuncia.
Los motivos que ya tuve a bien expresar personalmente pueden listarse a continuación:
Mala distribución de las tareas.
Falta de tiempo destinado a la creatividad. por el exceso de tareas.
Poca claridad en el cumplimiento de tareas.
Las tareas.
La soledad a la hora de proveer espacios de diálogo.
La falta de herramientas sólidas para evitar desmoronamiento.
La rutina en los objetivos y metas propuestos.
Sintiendo que son tan solo unos pocos y que no llegan a dejar en evidencia lo profundo del tema, me limito solo a esta lista por no sonar redundante a nuestras extensas charlas.
Espero sepan atender a esta renuncia a la brevedad, disponiendo los medios necesarios para que se desarrolle todo en un marco de armonía y respeto.
Agradeciendo mi años de servicio, compañía y colaboración.

Atte.
María Clara.

Estimada srta.
Tengo a bien ponerme en contacto con usted en respuesta a su telegrama de renuncia.
Resultando denegada.
Detrás del sacrificio hay una inmensa cuota de consuelo. Y una felicidad plena.
Deseo revise su lista. Y deje de hacer listas.

Atte.
Cecilia.


lunes, 4 de febrero de 2019

Aprendizaje

¿Por qué sufrir? Porque hubo un madero escuela que supo enseñar de humildad.
¿Por qué te duele? Porque el dolor te hace más humano. Te ensancha el corazón
¿Por qué lloras? Porque la Magdalena derramó lágrimas de perdón y recibió consuelo
¿Por qué te angustias? Porque la humanidad se sabe miserable. Pero también se sabe redimida.
¿Por qué compartes? Porque hubo un cireneo al que le compartieron la cruz.
¿Por qué confías? Porque los pastores creyeron y adoraron.
¿Por qué haces amigos? Porque su corazón es tu hogar.
¿Por qué ríes? Por esa pizca de cielo que supiste contemplar.
¿Por qué te empeñas? Porque en el esfuerzo está la verdad. Y en la Verdad, lo que nos libera.
¿Por qué insistís? Porque Mónica nunca dejó de pedir.
¿Por qué amas? Porque estamos hechos para el amor.
¿Por qué te cuestionas? Porque la Palabra tiene escritas ya todas las respuestas.
¿Por qué dudas? Porque Tomás dudó y Abraham confió.
¿Cuál es tu preocupación entonces?

martes, 22 de enero de 2019

Crónicas rotas XXII

Aquel futuro incierto lo esperaba con la tensión propia de la ceguera. Se trataba de un espacio común que todos conocían, y en el que tarde o temprano todos caían. Todos se sumergían en aquel sinuoso trayecto.
Tal vez el no estaba hecho para ese fin. Sin embargo tenía las condiciones. Todas las virtudes estaban dadas.
Tomó posesión entonces del espacio que sentía que por natural le correspondía, y decidió dar el paso. El sí. Lanzarse al vacío, en caída libre vertiginosa y llena de peligros. Sintió la adrenalina correr por su porosa existencia.
Casi que un viento le robó algún que otro gramo.
Y cayó.
Se sumergió en ese nigérrima destino.
Licuado final.
Lo abrumó la desesperación de saber de qué se trataba.
Empezaron a surtir efecto rápidamente los dolores. El tedio, ese amor mezquino que no supo donarse más.
Se fue desarticulando con serenidad, las partículas de sí mismo iban disolviéndose en ese limbo de incertidumbre.
De a poco, su nítida y espumosa imagen fueron muriendo.

Aquel futuro incierto no era más que el presente.
De un terrón, de azúcar, disolviéndose en un café de lunes.

Cumpliendo su destino de dulzor concentrado.

martes, 15 de enero de 2019

Homenaje

Te siento tan lejos
De dulces caricias
De cálidos versos
De citas de libros
De flores de besos
.
.
.
.
.

El recuerdo de una sonrisa inmensa.
Atravesando los miles de desiertos
Enjuagando lágrimas con tus caricias.
¡Qué suave perfume de jazmín!
El recuerdo de un reto.
Porque lo rebelde viene con los ojos verdes
Suena el eco de la firmeza
En el cielo que hoy parece tan lejano
El recuerdo de tus palabras.
No existían los silencios
Música en tu risa.
Música en tu carcajada.
El recuerdo de tu alma enamorada
De tu alma que agachaste pequeña
Para que la viéramos de cerca
Y amemos también. Al Amor
El recuerdo de tu dolor.
De los días deslizándose sigilosos
Pedagogía del amor y la entrega.
Vimos las raíces de un árbol inmenso, y pequeño.
Las vimos morir.
El recuerdo de tu ausencia.
De que estás. En todos lados
Y no estás.
En ninguna parte.
El recuerdo de volver a ser niño
Todos los eneros
para que me des la mano
Para enterrarme en tu abrazo
Para que me susurres que todo va a estar bien
Para que me convides un mate.
El recuerdo pesado, mamá, hago memoria, te prometo.
Me río muy fuerte y te siento.

¿Qué son diez años en la vida de un huérfano que te necesita todos los días?
Será el tiempo que resta para vernos.
En abrazo eterno.

El recuerdo de ese quince de enero dónde me prometi que te iba a agarrar fuerte la mano para que no me sueltes.
Hace diez años.

sábado, 12 de enero de 2019

Crónicas rotas XXI

De tantas luchas
Guerras interiores
Batallas llenas de sangre de ficción
Ésta era la más profunda y compleja
La más dramática
De la que menos se jactaba y la que le daba vergüenza
De tantas luchas consigo misma
De tantas guerras para callar la cabeza
De tantas batallas para no sentir.
No sentir
No sentir nada
Ésta la dejaba agotada
Exhausta jadeando de dolor
Nerviosa
Se le presentó en un enero fugaz.
Guerra declarada.
Estrategias planificadas. Rumbos a seguir.
Armas para sobrevivir.
Se le plantó fuerte y viril.
Quiso enarbolar su fiereza.

Y perdió.
No se le cerraron los ojos jamás.
La atormentó su propia guerra.
Murió de insomnio.